lunes, 18 de mayo de 2026

Conexión entre el camino de Líbar y el cordel del Pozo de los Álamos por la sierra de Montalate

El camino de Líbar (oficialmente Vereda de la Fuente de Libar) es un sendero muy transitado y con múltiples posibilidades de visitas saliendo de él (llanos del Burfo y Zurraque, sierra del Palo, Tunio, llanos del Republicano…). Por otra parte, el Cordel del Pozo de los Álamos es otro buen sendero que une el camino de los Cucaderos con los llanos del Cabrizal y del Apeo. Ambos forman dos líneas divergentes, distantes solo 2 km en línea recta a la altura de Montejaque y más de 4 km entre los llanos del Cabrizal y el final de los llanos del Pozuelo. Por diversos motivos, es complicado encontrar conexiones directas entre ambas vías pecuarias. Hemos consultado mapas antiguos en los que se establece una conexión entre ambos por el puerto de la Canta (892 m) situado entre los cerros Almendral y Hacho. A partir de dicho puerto el antiguo sendero transcurre por el lateral de un olivar actual con cancelas y candados en ambos extremos. Hemos buscado la posibilidad de otra conexión y la hemos encontrado entre la zona de Gozuela (al borde del Cordel) y el puerto de la Canta y Montejaque por la meseta de la sierra de Montalate. Desconocemos si los senderos son públicos o privados. Las cancelas que hemos cruzado no tenían candado salvo una que facilitaba un paso lateral. En todo caso hemos respetado escrupulosamente su estado y a los animales que hemos encontrado. Nunca llevamos perro. La circular trazada utiliza los siguientes tramos: camino de los Cucaderos, cordel del Pozo de los Álamos, carril de Gozuela, tramo sin sendero, carril por la meseta de Montalate, carril hasta el puerto de la Canta, camino semi hormigonado hasta Montejaque, sendero del Hacho Bajo y nuevo enlace por el camino de los Cucaderos. El inicio y fin los hemos situado en el mirador al embalse de Montejaque, pero bien podíamos haberlo puesto en la parte alta de Montejaque. Veamos los hitos principales.

Datos: Distancia 12,6 km / Desnivel 508 m / 6 h 30 min / Mayo de 2026


Mirador al embalse de Montejaque, totalmente vacío, solo tres meses después de la gran llenada de enero-febrero de 2026.


Mirador de la Fuensanta. Debe su nombre a un arroyo y una fuente cercana. Al fondo el cerro Tavizna, uno de los apoyos de la presa de Montejaque.


Fuente Imbro bastante remozada.


Inicio del Cordel del Pozo de los Álamos. Lo seguiremos durante 1,5 km.


Pronto empezaremos a ver los primeros canchos de la sierra de Montalate.


El acceso a la sierra lo realizamos por el entorno de Gozuela, topónimo apenas conservado hoy en la cartografía excursionista moderna, aunque aún pervive en referencias a la fuente de Gozuela y en algunos mapas del sector occidental de Montalate. El carril con buena pendiente lo usamos para salvar los primeros 50 m de desnivel buscando la meseta de Montalate.


Cruzamos una angarilla e iniciamos un fuerte ascenso. En plena cuesta aparece esta era que llevábamos localizada mediante un waypoint trazado en Google Earth.


Resulta llamativa la aparición, en plena ladera y ya bastante alejados del fondo del valle, de una antigua era en buen estado de conservación, testimonio silencioso de una actividad rural hoy completamente desaparecida en estas montañas.


Buscamos los mejores pasos por el lateral de una profunda grieta totalmente tapizada de vegetación. Hacemos un alto para fotografiar el Reloj, el Simancón…


Culminamos la subida para encontrar un pequeño llano desde el que fotografiamos la grieta por la que hemos subido. Realmente por el lateral izquierdo en el sentido de la subida.


Un último esfuerzo y estamos en la meseta de Montalate, donde localizamos un llano en el cual finaliza el carril que la recorre.


Antes de tomar ese carril, buscamos, al otro lado del gran peñasco que remata el final de la meseta un grupo de preciosas dolinas. Esta es la primera.


Y esta otra la segunda. La cruzamos y seguimos por un hueco entre rocas que baja hacia el Cordel. Desistimos de continuar por lo complicado de la bajada. Comparando esta grieta con la otra, creemos que por la que hemos subido es más adecuada.


Volvemos a elevarnos hasta la meseta y en lugar de tomar el carril de doble rodada, usamos un atajo para fotografiar una gran calera muy bien conservada. De ella pasamos al camino.


Nos subimos a una roca para fotografiarlo. Si no fuera por él sería muy complicado movernos por la meseta…


…totalmente tapizada por un matorral bajo con predominio de las aulagas y salpicada de numerosos «corros» de encinas jóvenes.


Nueva dolina de tierra arcillosa a nuestra derecha.


Vista del cerro Antón (1122 m), el punto más alto de la sierra de Montalate; se eleva sobre la meseta solo 80 m, en cambio sobre el corredor de Líbar entre 225 y 325 m.


La dolina más grande de la meseta, situada a 1041 m. Suele formar un amplio perezoso en épocas de lluvia.


Visitada la dolina retrocedemos un centenar de metros y entre estas dos rocas con hitos iniciamos la andadura sin sendero claro, entre aulas y otro matorral bajo hacia el Cancho la Baja.


Por el camino localizamos la segunda calera, esta en peor estado. La subida es muy suave y solo al final de la cima aparecen algunos bloques que debemos sortear.


Lo que era una suave subida, se convierte en un espectacular mirador-precipicio, especialmente hacia el corredor de Líbar. En la imagen Almendral (1021 m) y Hacho (1074 m).


Corredor de Líbar, por el que circula la Vereda de la Fuente de Líbar.


Montejaque y el sendero en zigzag de la Escarihuela.


El cerro Antón visto desde el Cancho la Baja.


Quedamos nuestra impronta en el cerro con el inicio de un hito en su cumbre.


Bajamos de la suave colina buscando un sendero que nos lleve a Montejaque pasando por una nueva dolina.


Llegamos al final de la meseta cerrada por un deteriorado murete de piedra seca. Aquí tenemos, sin duda, la mejor vista del día con el Hacho y el Almendral, sus inclinadas laderas y sus abruptas caídas al otro lado. Desde aquí (1040 m) iniciamos un largo descenso hasta Montejaque (sobre los 700 m).


Es importante localizar con la ayuda del track y el waypoint correspondiente esta valla con su cancela. Entramos en un olivar privado durante un tramo donde suele pastar un rebaño de ovejas. Seamos cuidadosos al máximo y no disgustemos a los propietarios.


Pozo y su pilar en medio del olivar. Todo en esta zona tiene aspecto de cuidado…


…como este cercado o era cercana a un caserío. Arriba vemos rotulado el collado del que procedemos.


A nuestra izquierda queda una dorsal caliza en la que destaca este abrigo donde revoloteaban, entraban y salían numerosas grajas.


Salimos del olivar por otra cancela con candado, pero con paso lateral habilitado y entramos en un amplio carril.


Enseguida llegamos al puerto de la Canta. A nuestra izquierda el sendero que sube a las cumbres del Hacho…,


…al frente los torcales y retablos calizos de la sierra de Juan Diego…


…y a la derecha la ladera que baja del Almendral.


Desde el puerto iniciamos el descenso por un carril hormigonado a tramos y nos fijamos en los tres cerros que cierran la meseta de Montalate.


El gran corredor de Líbar separa las sierras de Juan Diego y Montalate.


Finalizada la bajada encontramos el camino de Líbar a la altura de Montejaque.


Vistas desde la fuente del Pilar.


Inicio del sendero del Hacho Bajo.


Circulamos por un estrecho sendero limitado por dos cercados de piedra seca con vista al Hacho. En primer plano floridas cañahejas.


Calera, también muy bien conservada.


Vistas desde una roca-mirador a Montejaque.


Camino de la Escarihuela que corta la sierra de Mures.


Fin del sendero del Hacho Bajo. Abajo la fuente de Salvadil, el cerro de Tavizna y la cuenca del embalse.


© de texto y las imágenes, Pedro Sánchez Gil.
© de la publicación Senderismo El Tercer Tiempo

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