La
sierra de Albarracín es un pequeño y encantador macizo situado entre las
localidades de El Bosque y Benamahoma (Cádiz), más cerca de la primera, situada
prácticamente en una de sus laderas. En su tiempo estuvo cubierto de un bosque
mediterráneo que fue arrasado en algunas de sus laderas por el carboneo. Previa
a la construcción de los embalses del río Majaceite (hacia la década de 1950)
fue repoblado de varias variedades de pinos con la finalidad de evitar el
arrastre del suelo y la colmatación de los embalses. A día de hoy, una amplia
pista lleva desde la carretera a las Lomas del Albarracín y una amplia red de
sendero surca los pinares y el bosque mediterráneo. En esta ocasión, partiendo
de la cancela de acceso donde se pueden aparcar hasta 4-5 coches, nos hemos
puesto el objetivo de llegar hasta el Alto del Puntal (666 m) usando tanto la
pista forestal como veredas y senderos. Toda la ruta es interesante, pero
destacaríamos varios hitos en las Lomas del Albarracín: dos perezosos, la
caseta-vigía contra incendios, dos cabrerizas, la pista de despegue de alas
delta y un nuevo mirador de las constelaciones del zodiaco.
Datos: Circular de 12 km / ±382 m de desnivel / Altitudes:
448-737 / Unas 5 horas / Enero 2026
Parking para unos 4-5 coches, previo a la cancela de entrada (peatonal por un paso lateral). Aquí se inicia nuestro caminar por la pista forestal que seguiremos durante 1,3 km.
Una vez lleguemos a este visible cortafuego bajaremos por él por una vereda inclinada pero bien señalizada, hasta introducirnos en el bosque de pinos.
Ya en el pinar, el primer hito que encontramos es la denominada tradicionalmente casa del guarda, actualmente sede de un club de trail.
Poco después llegamos al waypoint que nos señala el track como fuente del Canchuelo, pero no logramos localizarla bajo el ramaje de un pino. Foto anterior.
Quejigo del llano de la Pólvora. Primero de los quejigos singulares salvados del carboneo, no así del desmochado, que veremos por el camino.
Pronto llegamos al llano de la Pólvora, lugar despejado de vegetación.
Retomamos la breve vereda a través del pinar hasta llegar a una zona rocosa pero bien escalonada por donde subiremos. Para entonces ya ha desaparecido el pinar y transitamos por un magnífico bosque mediterráneo con abundancia de especies autóctonas.
Nuevo hito en el camino por el que acabamos de pasar, un peñasco separado en dos canchos. Se cruza por el lateral izquierdo en el sentido de la marcha.
Ya hemos llegado a las Lomas del Albarracín y cruzado la alambrada que ha quedado a nuestra derecha. En este punto pasamos un suave alto conocido como La Capellanía.
Solo un centenar de metros después llega otra pequeña elevación de la loma: el Alto del Puntal, que culmina en un roquedo con magníficas vistas como esta al castillo de Aznalmara.
Bajamos un poco la cámara y encontramos el poblado de Tavizna, cada vez más extenso. Por su centro circula el río del mismo nombre camino de los Hurones. Pertenece a Benaocaz.
Algo más a la derecha aparece el monte Higuerón y tras él despunta la sierra de la Silla.
Por último, localizamos, casi a su máxima capacidad, el embalse de los Hurones; en medio destaca el cerro Cabezo de Santa María.
Dejamos el bello lugar y su gran panorámica para volver por el mismo camino, pero a unos centenares de metros torcemos a la derecha buscando otra de las lomas y su culminación, que nos lleva a unas inmejorables vistas a los cerros Albarracín y Ponce.
El lugar estuvo ocupado por algunas chozas de pastores y varias corraletas.
Volvemos al carril que recorre las Lomas del Albarracín, lugar muy aprovechado por la ganadería, donde los ganaderos han adecuado algunas hondonadas como perezosos. Este fue catalogado como «Perezoso del Alto del Puntal».
Nos desviamos ligeramente a la derecha para visitar el aprisco de las Lomas del Albarracín, cabreriza reformada pero actualmente abandonada.
La explotación ganadera dispones de corraletas cubiertas y otras al aire libre, siempre dentro de un ambiente natural.
Desde aquí logramos ver en la lejanía Benaocaz.
Nuevo reservorio de agua catalogado como Perezoso de las Lomas de Albarracín Bajo.
Caseta-vigía contra incendios.
Desde lo alto de la caseta vigía se observa un gran paisaje
El Bosque desde la pista de despegue de alas delta, junto al llano de la Encina.
Llano de la Encina, frente a la pista de despegue.
Nos llamó la atención esta nueva y extraña construcción que no lográbamos descifrar su finalidad.
En visita posterior pudimos averiguar qué se trata de un mirador de las constelaciones del zodiaco.
En lugar de bajar por la pista principal tomamos la que lleva al aprisco del cerro Albarracín, cabreriza habitada.
Poco antes de llegar al aprisco tomamos una vereda que baja hasta la cancela de salida. En un punto a localizar en el GPS visitamos el Quejigo Gordo, en medio del pinar.
Volvemos a la vereda y un poco más adelante volvemos a introducirnos para admirar otro quejigo singular. Solo nos queda bajar hasta la cancela de entrada.
Esta imagen, que nos cedió el amigo Pepe Juárez, podría pertenecer a una toma del cerro Albarracín en la década de 1950, poco antes de la repoblación de pinos. Los puntitos negros serían los quejigos y encinas que se salvaron y que algunos aún permanecen.
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de texto y las imágenes, Pedro Sánchez Gil.
©
de la publicación Senderismo
El Tercer Tiempo.































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