lunes, 8 de diciembre de 2014

CORTIJO DE LÍBAR-PILAS DEL TUNIO (SIERRA DEL PALO)

Para llegar en coche al inicio de la ruta debemos situarnos en Montejaque (Málaga) En la parte alta del pueblo buscaremos el camino del cortijo de Líbar, que en este tramo coincide con el GR-7. Subimos por este carril entre la Sierra de Montalate (dcha.) y la de Juan Diego (izq.) hasta llegar al Pto. de Golfus; bajamos a los Llanos de Pozuelo y continuamos unos kilómetros más hasta el Cortijo o Refugio de Líbar. Desde aquí subiremos a la sierra del Palo usando la vereda del Perro para conocer la Cara del Tunio y las Pilas del mismo nombre situadas a sus pies. El regreso podemos hacerlo por el mismo camino o usar otras alternativas aunque endurecen bastante el paseo.

Datos: Distancia: 6,5 km (I-V) / Duración: 3 horas: / Desnivel Ida: 305 m / Mayo de 2009




Cortijo o refugio de Líbar. Aquí podemos dejar los coches y retroceder andando por el mismo carril por donde hemos llegado unos 800 m hasta localizar la vereda del Perro, sendero que utilizaremos para elevarnos a la sierra del Palo.


Vemos a nuestra derecha la cercana sierra, a sus pies un bosque de encinas y quejigos salvados del carboneo seguramente por formar parte de la Dehesa Boyar de Benahoján.


Aquí abandonamos el carril. La pequeña senda parte a nuestra derecha, coincidiendo con una encina que suele tener algún hito de piedra para señalizarla.


Si no queremos llegar hasta el cortijo, por ejemplo porque hemos preferido alargar la ruta viniendo desde Montejaque u otro punto intermedio, podemos acometer la subida por la senda que parte junto a este quejigo y que enlaza con la anterior.


Sea por un camino u otro, llegaremos a la fuente del Saucillo, lugar encantador formado por una amplia pila rectangular a la que no le falta el agua en todo el año y zona de gran interés ornitológico donde acuden a beber una amplia variedad de aves de la zona.


La vereda del Perro, nos adentra y nos eleva desde los 1.000 m hasta los 1.165 m por un precioso bosque de encinas y viejos quejigos (Dehesa Boyar de Benaoján), alfombrado con el típico sotobosque mediterráneo.


A medida que subimos se abren grandiosas vistas, en este caso hacia los Llanos de Cufría (continuación de los de Líbar) y la sierra de Mojón Alto.


También veremos la estructura cuadrangular del refugio de donde hemos salido, con un gran nogal en su patio. Este albergue tiene capacidad para 50 personas y puede reservarse como albergue desde la oficina de turismo de Montejaque (Málaga).


Impresionante polje que forman los Llanos de Libar, entre la sierra del mismo nombre y la del Palo, por él circula el GR-7 y presenta enlaces a diversos puntos de estas sierras como a Cortes de la Frontera y Villaluenga del Rosario.


Cruzamos una cancela, se acaba la dehesa y con ella los árboles. La intuición y algunas veredillas nos conducen…


… al cercano puerto que se forma con vistas al valle del Guadiaro y la Serranía de Ronda.


Sin cruzar el muro de piedra torcemos a la derecha, dirección SO, con la intención de afrontar la suave ladera que tenemos delante. Sobre ella pronto veremos una formación rocosa (el Tunio) que nos servirá de faro-guía.


Una mirada atrás nos lleva a la sierra de Juan Diego.


La senda discurre paralela al muro de piedra que cruzamos antes y que nos ayudará a situarnos si nos despistamos. Los árboles han desaparecido fruto del carboneo, sólo se mantienen algunos espinos albares, otros arbustos de poco porte y variadas herbáceas que crecen entre las numerosas rocas calizas.


Debemos llegar a una pequeña dolina que dejaremos a nuestra derecha para afrontar una última subida…


…por la izquierda del murallón que veremos enfrente. Si nos despistamos, por haber varios senderos más o menos marcados, buscaremos una angarilla en lo alto, en un pequeño collado que se forma entre los dos peñones rocosos más altos y que nos da paso a la última parte del recorrido.


Hemos cruzado ya la cancela que situaríamos a la derecha en esta vista trasera y entramos en una zona de lapiaces y bellas formaciones como este anfiteatro con dolina central.


Sólo nos queda avanzar entre las rocas, buscando por su derecha el final de un gran acantilado hasta encontrar las 6 Pilas y la Cara del Tunio que es el final del mismo.


Un enigmático rostro, esculpido por la erosión y la meteorización en la dura roca caliza, parece vigilar bajo su pétrea barbilla los cercanos pilones. Algunos consideran ver en sus facciones la cara de un indio. A su parte superior se puede subir con facilidad y pasear por un estrecho pretil que acaba en su frente. Un elemento más que da misterio y encanto a esta apartada zona de la antigua Sierra de las Nieves, hoy día denominada Sierra del Palo.


A un paso tenemos el rocoso Tunio (1.329 m).


Como final de la ruta nos entretendremos en localizar las 6 pilas diseminadas por el lugar de formas y capacidades variadas…


…maravillarnos con los anfiteatros que forman las masas rocosas cuarteadas, agrietadas y martirizadas por la meteorización química y mecánica, pasear por encima de la Cara del Tunio y trepar al vértice cercano donde el paisaje se agranda aún más.


Las Pilas del Tunio fueron hasta principios del S. XX auténticos congeladores naturales. En los años de poca nieve, burros y mulas subían el agua al atardecer desde la fuente del Saucillo hasta las Pilas talladas en la roca. La dureza de las heladas nocturnas congelaba el agua, que ya convertida en hielo…


…era almacenado y preservado hasta el verano en los cercanos pozos de nieve, usando para ello sucesivas capas de nieve (o hielo producido en las Pilas) y manto vegetal procedente de la zona (ramas de encina, piornos, pendejos…). Sin duda un componente patrimonial a conservar.