domingo, 18 de enero de 2015

BENAMAHOMA - CRUZ DE LA ATALAYA - DESCANSADERO

Son muchas las localidades serranas presididas por alguna cruz, sobre todo aquellas en la que los peñones, canchos y atalayas que las bordean presentan lugares visibles desde el caserío. Una de las más conocidas en la Cruz del Picacho de Grazalema, pero Benamahoma, su pedanía, también tiene su cruz, situada en todo lo alto, en las últimas caídas de la sierra del Pinar. Esta ruta nos lleva hasta ella por el camino más largo pero también el menos inclinado y que además nos permite apreciar mejor el paisaje y conocer algunos lugares. De regreso buscamos la ruta circular visitando la fuente de Tarazón, las ruinas de la torre árabe y bajamos hasta los Llanos del Campo para seguir el sendero del arroyo Descansadero.

Datos. Distancia: 6 km / Desnivel: 314 m /Duración: 2h 45 min /Enero 2015



Tomamos como lugar de inicio del sendero la Fuente de los Tres Chorros; desde ella nos dirigimos a la plaza de toros situada muy cerca.


Singular coso taurino con gradas a un lado y otro de la calle que lo cruza. Al fondo la sierra de Albarracín.


En la parte trasera de la plaza, donde acaba el pueblo, se inicia el sendero que en un principio nos conduce sin dificultad hasta unos cobertizos o perreras de escandalosos canes. Desde aquí comienzan las dudas al bifurcarse los senderos. Vimos tres opciones: a) atrochar por senderos de cabras en dirección a la cruz, con fuerte inclinación.


b) Continuar más bien paralelos al pueblo (alejándonos de la cruz y de los perros), pasando por esta pequeña cabreriza donde acude Alfonso, de 80 años, cada día a visitar su refugio que tiene muy bien adecentado, bajo un pequeño abrigo rocoso, y una vez superado desviarnos de la senda principal, a la izquierda, buscando la cruz.


c) Continuar el sendero principal, aunque parezca que nos alejamos de nuestra meta, pasar por esta antigua calera conocida como La Calerilla y cuando encontremos unas antiguas canteras torcer a la izquierda siguiendo el sendero, sin cruzar una alambrada.


Dejaremos estas ruinas a nuestra izquierda y avanzaremos hasta comprobar que nuestro sendero desemboca en otro. Torceremos a la izquierda buscando la Cruz de la Atalaya…


…que pronto encontraremos. El lugar es un buen mirador hacia la sierra de Labradillo, hacía el pueblo, aunque está muy abajo y no se ve completo, hacia el valle del Majaceite…


…y, posiblemente la mejor, hacia la sierra de Albarracín donde destacan El Ponce (izq.) y Albarracín. Anterior a ellos los cerros del Albarracinejo.


Benamahoma, nombre que podría tener uno de estos significados: “Hijos de Mahoma” o “Casa de Muhammad”. 


Retomamos la vereda muy perdida e invadida por la vegetación, pasamos por el anterior cruce, continuamos adelante para encontrar esta otra edificación en ruinas, vestigio del pasado ganadero de la zona hasta encontrar otro sendero perpendicular al que llevamos.


Si queremos visitar este pequeño nacimiento, del que raramente mana agua, conocido como fuente del Tarazón, deberemos torcer a la izquierda, bajar y retroceder,…


…para a la vuelta fijarnos en este gran quejigo que extiende su rama principal sobre la vereda. 


En un punto, difícil de determinar por faltar alguna referencia, abandonaremos el sendero por una zona algo más clara de vegetación, subiendo sin camino hasta la cima del cerro donde se localizan los restos de lo que pudo ser una antigua torre de defensa musulmana.


El amontonamiento de rocas es total y solo se percibe alguna alineación que recuerda a los antiguos muros. Una vez visitado el lugar volvemos sobre nuestros pasos a la senda que baja hasta una gran cancela donde enlaza con la ruta del arroyo Descansadero.


Ya de regreso, veremos los restos de las antiguas canteras de piedra caliza que suministraban la materia prima para las numerosas caleras.


Hacemos un pequeño alto en la Fuente del Descansadero o del ICONA, por haber sido construida por ese organismo en los años setenta.


Una de esas caleras.


Todo este tramo, paralelo al arroyo Descansadero, destaca por el bosquete que se ha formado de algarrobos de buen porte y conservación.


Tras cruzar la carretera y después de un fuerte descenso aparece a nuestra izquierda el Molino del Susto, más popularmente El Molinillo, antiguo molino que aprovechaba las aguas del arroyo Descansadero para la trituración del grano.


La humedad y el musgo proliferan por el ruinoso lugar invadido por la vegetación. Desde aquí solo nos queda bajar hasta la carreta, cruzarla y volver hasta Benamahoma para localizar el lugar de salida.