miércoles, 2 de abril de 2014

CIRCULAR POR EL CORREDOR DEL BOYAR

El inicio de la ruta está, como en tanta ocasiones, en el puerto del Boyar, punto crucial en nuestra sierra, donde se acoplan Pinar y Endrinal. Desde allí pretendemos descender por uno de los laterales del corredor del Boyar, concretamente por el cordel de Arcos, pegados a la carretera A-372, para bajar a las Casas del Boyar, cruzar el arroyo Garganta, elevarnos hasta el sendero del Cabrero, acercarnos a uno de los miradores del Salto y regresar por la pista forestal que llega desde las Albarradas al punto de inicio. A tener en cuenta que debemos atravesar propiedades privadas en la zona de los caseríos con cancelas posiblemente cerradas.
Datos: Unos 13 km / Unas 4 h 30 min / Desnivel: ± 545 m / Marzo de 2014.




Desde el mirador del Boyar tenemos a la vista casi toda la zona a visitar. Saldremos hacia la derecha, por el borde del pinar próximo a la carretera, cruzaremos el valle ya cerca del cerro de la Cuevas (en mitad de la foto) y nos elevaremos hasta el Salto del Cabrero para volver por la zona en sombra.


A medida que bajamos el gran Salto va tomando un aspecto distinto, con más predominio de la desgajada ladera que queda a nuestra derecha, La Mesa.


Desde la sierra del Pinar, de su ladera de solana, surge el agua en múltiples puntos. Fuente de la Ladera, con el Monete al fondo.


Sobre las encinas, restos de la gran dehesa que ocupaba este valle y sus laderas destacan tres elementos orográficos importantes: el Salto del Cabrero y el cerro de las Cuevas, entre los que se encaja en singulares rápidos el arroyo Garganta, uno de los precursores del Majaceite y cerrando el espacio la sierra de la Silla.


Por proximidad a la fuente de Peñarroya hemos denominado a este nacimiento Manantial de Peñarroya. Es posible que estén muy relacionados, llegando hasta aquí el agua que ya no sale por la fuente.


Otra afloración más de agua (manantial del Cordel de Arcos, nombre provisional) a la derecha del sendero. Forma un buen reguero que cruzaríamos más abajo.


Descendemos hacía la primera de las Casas del Boyar, la sierra se aleja y aparecen las praderas boyales donde antiguamente pacían los bueyes, nobles animales de tiro a los que se les reservaban los mejores pastos.


Fuente del cortijo de los Santos (en los mapas del Santo), matiz que nos aclaró un vecino. Cruzamos un par de cancelas sin candado, saludamos al cabrero que no nos puso pegas en nuestro caminar, aunque bajo cada encina y en algunos bidones los perros atados no cejaron en sus ladridos amenazadores.


Agua en la zona por todos lados. Poco después del cortijo aparece esta alberca donde manaba y rebosaba el agua con generosidad. La hemos catalogado como manantial de los Santos.


Nuestra intención era cruzar hacia el Garganta por los Barrancos, tras obtener el permiso de José María o Carmen, pero encontramos todo muy cerrado. También un candado impedía el paso en la propiedad siguiente y tuvimos más suerte en la tercera donde un agricultor nos permitió cruzar entre su huerta. Aún teníamos preparada una alternativa más siguiendo el camino que traíamos y bajar antes de llegar a un arroyo que desciende desde las Albaricas.


De una forma u otra debemos buscar este paso (ver mapas) donde hay una angarilla al borde del mismo cauce y una portilla mayor al otro lado del mismo. El arroyo llevaba bastante agua pero lo salvamos sin problema por una pasarela de piedra, cruzando, además, del término de Grazalema al de Benaocaz.

Aunque en los mapas aparece un viejo sendero que asciendo, optamos mejor por subir hacia la ladera, ya del Endrinal, por un cortafuego o zona aclarada siguiendo “la raya”, como nos aconsejó el agricultor de las Casas del Boyar.

Efectivamente ya alejados del cauce logramos encontrar algún trazo de la antigua vereda aunque por el cortafuego, aún con buena pendiente, se circulaba bien.


Guiados por el GPS logramos localizar en un bello paraje el pilar de la Fuentezuela


… y los restos del cortijo transformado en nave ganadera.


En este punto conectamos con el sendero del Salto del Cabrero, al que llegamos guiados por el track que previamente habíamos trazado ya que son rutas apenas transitadas por los senderistas.


Al estar cerca decidimos asomarnos, una vez más, a este mirador desde donde se domina especialmente bien la gran falla tantas veces nombrada.


Además queríamos visitar el pilar de esta otra fuente ya catalogada como fuente del Santo, por su proximidad a las ruinas del antiguo cortijo de ese nombre.


Ya de regreso fotografiamos la dolina de las Albarradas con sus singulares quejigos mochos y el gran paredón calcáreo que la cierra al frente.


En un altozano de la pista forestal que  nos lleva hacia el puerto encontramos este quejigo con muchas de sus raíces al aire por el rebaje del carril y la pérdida de suelo. Al fondo va tomando protagonismos el Monete. Tapado por el tronco se encuentra el puerto del Boyar, principio y fin de nuestra ruta.


Creemos que se trata de una ruta novedosa en la parte que cruza de un lado a otro el corredor del Boyar por uno de sus lados más bellos, con las laderas de los dos grandes macizos del parque presentes.