viernes, 8 de mayo de 2026

Circular por la sierra de Montalate con subida al cerro Antón (Montejaque)

Trazamos esta circular desde la localidad de Montejaque (Málaga) con la finalidad de conocer mejor la meseta que se forma tras los conocidos cerros del Almendral y Antón, dejando a un lado el Hacho. Para llegar a esa meseta optamos por tomar el carril que sube al puerto de la Canta, tramo del antiguo camino de Montejaque a Grazalema. Una vez en dicho puerto seguiremos un carril a la izquierda, cruzando un tramo posiblemente por propiedad privada, guardando especial esmero en dejar las cancelas cerradas; algunas tienen candado, pero hay paso lateral. Salimos de este agradable rincón a través de un olivar debiendo salvar un moderado desnivel de poca dificultad. Ya arriba, sobre los 1000-1025 m, buscamos un carril muy cómodo que se dirige al norte, y acaba bruscamente ante un peñón alargado. Desde allí buscamos dos posibles conexiones con el cordel del Pozo de los Álamos, una hacía la derecha (NE) y otra hacía la izquierda (NO); ambas parecen posibles (incluso hemos visto algunos track que suben/bajan por ellas), pero nos gustó más la del Noroeste, precedida de encantadoras dolinas hasta que “cae” hacia el cordel. Hacemos el regreso disfrutando de la meseta que alcanza su clímax en primavera y decidimos subir al cerro Antón (punto más alto de Montalate) para deleitarnos con sus grandes vistas. Bajamos y seguimos nuestro caminar hasta el puerto de Gulfus y de allí, por el camino de Líbar, regresamos a Montejaque.

 

Datos. Distancia: 12,1 km / Desnivel: 482 m / Unas 6 horas / Mayo de 2006.

La ruta en Wikiloc. Ofrecemos 39 waypoints y numerosas fotos. Enlace.

 

 

Iniciamos la ruta en un parking público en la parte alta de Montejaque, a las afueras del pueblo, al que llegamos siguiendo el camino de Líbar, junto a la fuente del Pilar, con el cerro bicéfalo del Hacho de fondo.

 

 

Dejamos a un lado el pequeño refugio donde se reúnen los mayores del pueblo y que han denominado «Marina Dor».

 

Este es el carril que nos lleva al puerto de la Canta, tramo del antiguo camino de Montejaque a Grazalema.

 

 

Pronto acometemos una moderada subida, dejando a nuestra izquierda el precioso valle por el que discurre uno de los regatos que acabarán formando el arroyo de Montejaque. A nuestros pies una bien conservada era.

 


Ante nosotros surge con sus laderas calizas con escasa vegetación el cerro del Almendral o Cabrizal (1021 m).



Miramos atrás, desde el puerto de la canta (892 m) para contemplar la sierra de Juan Diego, a sus pies el camino de Líbar por donde regresaremos.

 

 

Iniciamos un breve descenso desde el puerto donde sobresale una dorsal sobre la meseta de poca altura.

 

 

Cruzamos un par de cancelas, dejamos a nuestra izquierda un caserío cuidado, fotografiamos una era o cercado donde pace un rebaño de ovejas.

 

Seguimos el sendero y cruzamos un olivar buscando esta cancela para salir del cercado. Nos espera un moderado ascenso que se salva con facilidad.

 

 

Ya arriba obtenemos el premio al esfuerzo con esta gran panorámica con el Hacho y el Almendral en el horizonte (acabamos de pasar entre ambos).

 

 

Recuperamos esta fotografía de más calidad tomada por la tarde y con los cerros bien iluminados. Estamos ya en la meseta por encima de los 1000 m.

 

 

Seguimos un poco marcado sendero que abandonamos por un atajo hasta encontrar un carril a la altura de este trío de jóvenes encinas.

 

 

Localizado el carril avanzamos con rapidez hacía el norte. A izquierda y derecha un matorral tupido con predominio de aulagas y algunos bosquetes de jóvenes encinas muy agrupadas.

 

 

El carril acaba bruscamente en este llano donde nos comentaron en el pueblo estuvo instalada una explotación de colmenas.

 

 

Desde allí buscamos dos posibles conexiones con el cercano cordel del Pozo de los Álamos. Esta sería la noreste que investigamos hasta un tupido bosque que crece en una grieta que forma la meseta. Creemos que se podría bajar, aunque hay un buen desnivel desde la meseta, unos 190 m.

 


Nos gustó mucho más la opción noroeste, en principio se desciende pasando por varías dolinas…

 

 

…a cuál más acogedora, sobre todo en primavera, con importantes encinas de sombra…


 

…hasta llegar a este punto, donde se cierra la vegetación y el sendero, apenas visible, desciende con mayor brusquedad. Faltan desde aquí unos 350 m lineales y sólo 70 de desnivel.

 

 

Retrocedemos para completar el recorrido por la meseta; a nuestra derecha nos acercamos para localizar una calera en estado muy bueno pese a no tener indicios de restauración. Con una limpieza del foso quedaría perfecta.

 

 

Ahora, a nuestra izquierda, surgen del matorral bajo bosquetes de jóvenes encinas.

 

 

Siempre por el carril de doble rodada llegamos a una de las dolinas más amplias que en épocas de lluvia debe formar un amplio perezoso. Pensemos que está a 1041 m de altitud, cota superior al cerro Almendral y cercana a los Hachos.

 

 

Retrocedemos y buscamos entre dos rocas medianas y algún hito un sendero con tres ramales: a) Hacia el murete que baja al puerto de la Canta. b) Hacía el cercano Cancho de la Baja (1060 m). c) Y un tercero que pronto desaparece buscando el Antón. Tomamos el tercero, que seguimos por intuición buscando la cima.

 

Solo al final se complica algo la subida para coronar la cima (1122 m) con grandiosas vistas. El camino de Líbar nos guía hacia Montejaque. A la izquierda el Almendral y las dos cimas del Hacho, ambos más bajos que nuestro Antón.

 

 

Tiramos de zoom y vemos mejor Montejaque, el zigzag de la Escarihuela y el llano de la ermita.

 

 

La meseta salpicada de pequeñas elevaciones rocosas con el fondo de conocidas sierras y cerros.

 

 

Si apuntamos hacia el sur aparecen los llanos del Pozuelo y la sierra de El Palo.

 

 

Visto el paisaje iniciamos el descenso buscando el carril. Quedamos señalizado con este madero el punto de bajada, que también vale para el ascenso, todo depende desde donde lleguemos.

 

 

Unos depósitos de agua al borde del carril y una goma que sale de ellos nos invitan a seguirla. Pronto localizamos un cercado de protección con un bebedero y esta gran encina.

 

 

Poco más adelante otra caleta, esta en peor estado.

 

El carril acaba en este suave collado que desciende hacía la pista de Líbar; antes encontramos una vaqueriza que debemos cruzar.

 

 

Dejar estas ruinas a la derecha…

 

 

…y salir del cercado por esta cancela, única que no tiene candado, tras ella está la pista oficial.

 

 

Tomamos un centenar de metros la pista de Líbar buscando la sombra de las encinas del puerto de Gulfus para el almuerzo. Allí nos entretuvo con las visitas a su nido un agateador común.

 

 

Precioso pajarillo que trepa y «destrepar» con gran agilidad por los troncos y sus huecos o galerías.

 

 

Usaremos la pista durante más de 3 km para llegar a Montejaque. En lo alto el cerro Antón recientemente visitado.

 

El Almendral.

 

 

Torcales de la sierra de Juan Diego.

 

 

El Hacho.

 

 

Lagunilla artificial que llena un arroyo como reservorio para el ganado.


 

Y ya a las puertas del pueblo, las paredes verticales del Canchuelo.

 

© de texto y las imágenes, Pedro Sánchez Gil.

© de la publicación Senderismo El Tercer Tiempo

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