martes, 22 de octubre de 2013

CIRCULAR POR EL CERRO DE MALAVER DESDE MONTECORTO

Montecorto (Entidad Local Autónoma desde 2012) se asienta a los pies del Malaver, cerro muy visible desde diversos puntos de la Sierra de Grazalema, aunque está fuera del Parque, y a su vez buen punto de observación del entorno. La orientación del cerro, de doble giba más un pequeño montículo, es claramente Norte-Sur. De sus cuatro laderas, la sur está ocupada por un pinar de repoblación, plantado tras las fuertes riadas de 1963 como defensa del pueblo, sobre la cañada Mahón; la vertiente este es la más deforestada destacando a media ladera un gran promontorio sobre el que se asentó el castillo del Moral; la norte está ocupada por un pequeño peñón de 903 m y la oeste es la más forestada de encinares con grandes caídas desde los dos grandes mogotes (Antecima 1109 m y Malaver o Moral 1122). Nuestra ruta, planteada conjuntamente con el Blog de Manuel (Rutas y Fotos), trata de cruzarlo de punta a punta para regresar a media ladera oeste, por encima de las Caballerizas, Alcaurías y Bermejales.

Datos de la ruta. Distancia: 10,6 km / Desnivel: 742 m / Tiempo: 5-6 horas.


En esta imagen de 2007 veíamos desde Monte Prieto la gran mancha verde oscuro y las tierras de color bermejo (de ahí Los Bermejales) que rodean a Montecorto, entre el pueblo y el arroyo del mismo nombre paralelo a la carretera.


El motivo principal de este pinar se debe a la inestabilidad de la ladera, que en múltiples ocasiones a lo largo de la historia del pueblo se ha deslizado ocasionando grave daño en el caserío y zonas limítrofes, todo ello ayudado por la labor de erosión del arroyo de Montecorto (bajo la carretera en la ortofoto).


Tras las tremendas lluvias de enero-febrero de 1963 que provocan deslizamientos y fuerte erosión en la cañada Mahón, posiblemente afectada por el carboneo de estos años, se decide plantar un pinar y efectuar obras de canalización y mejora. Los jóvenes pinos aun permiten aprecias la cuenca de la cañada.


En este mapa entendemos mejor el concepto de “cañada”, no visible por el pinar. La zona ligeramente hundida entre los dos lomos, el de nuestra derecha más rocoso,  es la que ha soportado una mayor erosión y la que ha causado más desastres en el pueblo (Ver fotos de los daños de 1963)


Veamos desde los cuatro puntos cardinales esta pequeña sierra, más conocida como cerro o monte Malaver. La vertiente oeste es la menos castigada por la desforestación, al menos en su parte alta. Por aquí haremos el regreso, a media ladera, por encima de las Caballerizas, Alcaurías y Alcaurías Bajas.


Desde levante, con el fondo de la sierra del Gastor y el embalse Zahara-El Gastor se ve más desforestada, con pastizales y aprovechamiento ganadero.


Desde el norte presenta unas atractivas laderas bastantes pobladas y un collado que separa al Malaver de un cerrete cercano y que pone en comunicación al cortijo de Malaver (abajo a la izquierda) con el de la Donaira.


Por su parte la ladera sur es la del pinar, la más conocida. Por ella subiremos, al principio por medio de la cañada Mahón y después buscando el borde del pinar que coincide con uno de los costados de la cañada.


Vemos señalizado el inicio del sendero, por este carril subiremos. Los largos meses de estío hacen que presente este aspecto de “secarral”.


Ruinoso, agobiado por la vegetación aparece el cortijo de la cañada Mahón.


Poco más arriba un pozo, también deteriorado y seco, aunque hemos podido verlo en la web en algunas fotos con agua.


Hemos subido bastante por la empinada ladera y un claro en el pinar nos permite contemplar los dos grandes macizos: Endrinal y Pinar, con su rosario de picos delicia del senderista. Bajo ellos la ribera de Gaidovar que drena hacia el Guadalete.


La parte del pinar es monótono y nos llama la atención estos “vigilantes” altivos.


Aunque no pudimos comprobarlo nos parecieron areniscas estas masas rocosas que quedan a nuestra derecha en el sentido de subida.


A lo lejos aparece un peñón calizo sobre el que se asentó la fortaleza de Audita, que cae en manos del rey Fernando poco antes de la conquista de Granada, siendo destruida.


Una alambrada delimita el pinar y en un claro aparece otro peñón, este de mucho mayor tamaño, el cartel nos informa que se trata del castillo del Moral, igualmente conquistado y arrasado como Audita por manos cristianas en 1485, ante  “la dificultad de poderlas presidiar”.


Visión más cercana donde se observa su carácter inaccesible.


Bajamos la vista ante esta sorprendente aulaga perfectamente forrada con una finísima tela.


Llegamos al final del pinar y aparece un grandioso paisaje a nuestro alrededor. Tomamos este primer plano del peñón de las Grajas, donde se observa la amesetada cumbre y las verticales caídas hacia el arroyo de la Angostura.


Majestuosa la sierra del Pinar, en parte tapada por Monte Prieto y el cerro Coros.


Tras cruzar una alambrada nos encontramos un gran retamal y una de las gibas del cerro al que llegaremos buscando la subida por la derecha, más o menos paralelos a una alambrada.


Estamos iniciando el ascenso a la cima de 1109 m y volvemos la vista atrás.


A nuestra derecha el castillo del Moral, donde observamos una escalera de ascenso por una de las grietas. Hemos buscado información y hablan de su inestabilidad y deterioro. Está dentro de la finca del Moral y desde ella el acceso es fácil contando con el oportuno permiso.


Hasta ahora la ladera y los pinos nos habían impedido ver Montecorto.


Superada la primera cima buscamos la segunda, tras cruzar una complicada alambrada, siguiendo el lomo que las separa. Nuestra meta la encina que destaca cercana a la cumbre. (Foto cedida por M. Limón)


Ya estamos en la encina que señalábamos y aprovechamos para refrescarnos y protegernos del cálido sol de octubre. Desde ella se acomete, por la izquierda o por la derecha, los últimos metros hasta el vértice geodésico.


Completísima panorámica la que observamos. Apoyados en el hito, como casi todos semidestruido, buscamos la mejor foto (Cedida por M. Limón).


Y la encontramos en esta panorámica de la sierra del Gastor. A la izquierda el ya señalado peñón de las Grajas, a la derecha El Algarín, y bajo una de sus laderas, también tapizada por un pinar con la misma función que el de Montecorto, el pueblo.


“Olvera, ni por la vera, pero todo el que viene se queda”, dice el refranero.


La foto de rigor en la cumbre con Ana, Manuel hijo y Manuel Padre.

Lo habitual en otros grupos que hemos consultado sus blog o localizados sus tracks, es volver desde aquí por el mismo camino y completar por el otro lomo la bajada por el pinar. En nuestro caso, aceptando mi propuesta, Manuel traza un track de bajada buscando el descenso por la ladera norte hasta localizar el carril que comunica Montecorto con las Donairas.

Al parecer todas estas tierras rojas destacaron por su producción minera entre 1800-1950, llegando a abrirse un centenar de minas para la explotación de hierro, plomo, cobre y algo de plata. Este montículo deben ser los restos de una de ellas. Aquí, tras cruzar una cancela, enlazamos con el carril de regreso.

Encontramos a ambos lados de la pista varios manantiales y pozos catalogados en Conoce tus Fuentes como “Pozos surgentes del cortijo del Ahorcado”. Este es el más cercano al cortijo.

Cortijo del Ahorcado. Aquí abandonamos el carril para enlazar, por un sendero que sale a la izquierda, con el pinar.

Panorámica de la sierra tomada desde la zona del caserío.

Ya estamos otra vez en el sendero local del Pinar. Un fuerte descenso, superior a los 300 m nos llevará a Montecorto y al parking.

Montecorto fue fundada alrededor del agua, de sus surgencias, nacimientos y las acequias que corren por sus calles. Este es uno de los más céntricos y populares: El Nacimiento.

Buscando la parte alta del pueblo, y siguiendo una de las acequias encontramos la “Fuente de los doce Pilares”. Entre juncos localizamos uno de los nacimientos.





Para ampliar la información sobre Montecorto y su entorno:

2 comentarios:

Jose Manuel A.V. dijo...

Buena ruta, como siempre. Subí a esa cima hace varios años acompañado de mis dos hijos (me trae buenos recuerdos). Por cierto, hace poco conocí a Diodoro Soto, un veterano ingeniero forestal que fue quien diseñó la repoblación de esa sierra para evitar mas daños en Montecorto.

Manuel dijo...

Pasamos una buena jornada y con la suerte de pillar un dia despejado, lo que nos permitió disfrutar de unas bonitas panorámicas. La crónica de la ruta, insuperable y enriquecedora.
Saludos.