lunes, 8 de enero de 2024

Colada de la Breña al Toril del Chite y Aguanueva – Zona de Escalada (Veredilla) Angostura del Pajaruco – Los Casarones – Nacimiento del Hondón

Ruta circular que recorre senderos muy variados de nuestra siempre inigualable sierra de Grazalema, por entornos cercanos a Sierra Alta de Benaocaz y al valle del arroyo Pajaruco. Permite hasta tres puntos para iniciarla, debiendo valorar el senderista cual elegir: a) Lugar donde se separa la “Colada de la Breña al Toril del Chite y Aguanueva” de la pista que lleva al Hondón, situado a 500 m de la A-373. b) Desde la Veredilla de Benaocaz, donde se accede a una zona de escalada, ahora desde la A-374; allí hay lugar para varios coches, pero a tener en cuenta un considerable escalón de la calzada al sendero. c) Muy cerca de Benaocaz donde se inicia el sendero del Ojo del Moro. Nosotros elegimos la primera. 
En la ruta podemos distinguir varios tramos: el primero, desde el inicio señalado, siguiendo la Colada, hasta Veredilla de Benaocaz; el segundo desde el anterior lugar hasta el inicio del sendero del Ojo del Moro; el tercero hasta el nacimiento del Hondón y el cuarto, el regreso por el amplio carril que cruza el pontón del Pajaruco.
Como hitos a destacar: gran parte de la Colada de la Breña, con sus miradores, sus tramos empedrados y una gran corraleta; la falla de la Veredilla donde se practica la escalada en sus paredones verticales y que recuerda al Salto del Cabrero; la ladera de Sierra Alta donde se localizan múltiples formaciones y una sima, la angostura del Pajaruco con su estrechez y la pequeña cueva de la Angostura; La Puente sobre el anterior arroyo, la cercana calera y el Ojo del Moro; el mirador del Ojo del Moro, la atalaya de los Lirios y el centro ganadero llamado los Casarones, con sus eras (¿o helipuertos?, pocillos y fuentes; y finalmente el siempre atractivo nacimiento del Hondón.
En definitiva, una completa ruta de dificultad moderada (difícil si subimos a la cima de Sierra Alta) que complacerá plenamente al buen senderista. Agradecer la ayuda que nos prestó el track de Palocorto1 «Wikiloc 154082182».

Datos. Distancia: 12,5 km / Desnivel: ±496 m / Fecha de realización: Diciembre 2023 / Dificultad: Moderada



Inicio de la ruta por la Colada de la Breña al Toril del Chite y Aguanueva. Coincide con el punto donde la Colada se separa del carril del Hondón, a 500 m de la A-373 entre El Bosque y Ubrique. El acceso desde la carretera puede ser peligroso por el tráfico.

Pronto el amplio carril se transforma en camino más estrecho y en algunos tramos empedrado, tras un brusco giro, a la vez que la cancela cruzaremos un muro de piedra seca.

En este tramo abandonaremos momentáneamente la Colada para cruzar un amplio llano con vistas a la sierra de la Silla.

Nuevamente dejamos la Colada, cruzamos el murete para entrar en el bonito llano, siguiendo una cómoda vereda que lo bordea buscando una gran corraleta.

Enseguida llegamos a ella. Por su gran diámetro pensamos que pudo ser un descansadero de la colada que nos acompaña o de la cañada que la cruza.

Recuperamos el tránsito por la Colada de la Breña en uno de los tramos empedrados que mejor se conserva. 

El ascenso progresivo nos lleva a ir ganado altura hasta llegar a este mirador desde el que vemos muy bien la Gran Dolina (así se la conoce en Ubrique), con el fondo del inicio de la sierra de la Silla. Avanzamos, ya con la presencia sonora de la cercana carretera, pasamos una angarilla y encontramos un camino que tomamos a la derecha para ver ese otro posible acceso que comentamos al principio desde la A-374.

Y aquí lo tenemos visto desde el coche de Google Map. El lugar, que realmente es el acceso a la zona de escalada de Veredilla, es muy conocido en los blog y web de escalada. Un escalón apreciable separa calzada y camino, además de estar en plena curva con nula visibilidad. En el pequeño parking caben bien 5 coches.

Volvemos sobre nuestros pasos, saltamos un asequible murete y nos encontramos con el complejo de escalada conocido como Veredilla; la vista se nos va hacia uno de sus elementos, conocido como La Placa, con paredones superiores a los 25 m de altura.

Cruzamos a través del llamado «Pasillo» de esta falla entre grandes paredones a nuestra derecha y tormentosos derrumbes a la izquierda, para tomar esta imagen ya superada la zona. Los especialistas tienen asignados nombres identificativos a los elementos que la conforman: los Bloquecillos, la Plaza, la Pedrera… En algún momento nos recuerda a un pequeño Salto del Cabrero.

Veredilla (o Veredillas) es una zona de fallas y diaclasas, con varias cuevas-simas, muchas de ellas tapadas por una escombrera abierta en la década de 1980. Por otra parte, el entorno fue un asentamiento prehistórico (Neolítico), con muestras recogidas en los museos arqueológicos de Jerez, Cádiz y Sevilla (1) y (2).

Salimos del laberinto rocoso, tomando altura y buscamos una repisa con vistas a la sierra de la Silla…,

…a Ubrique entre las rocas más altas de Veredilla y a amplios paisajes.

Por esta zona vimos como una manada de cabras montesas había bajado de los altos ricos buscando la hierba. Al retirarse ante nuestra presencia vimos varios agujeros en la roca de buen diámetro.

Un compañero subió a inspeccionarlos y nos parecieron auténticos caños de desagües por donde drena el conglomerado cárstico superior.

Avanzamos a media ladera de Sierra Alta por una zona salpicada de rocas de fácil tránsito donde pastan las cabras domésticas. Casualmente un compañero percibió una considerable abertura entre las rocas, justo al lado del sendero, tiramos una piedra y oímos su golpeteo de largo descenso. Más atentos vimos en lo alto de la misma el rótulo «GESUB», del Grupo de Exploraciones Subterráneas de Ubrique. El track que nos guiaba de Palocorto1, un poco más adelante, iniciaba el ascenso a la cima de Sierra Alta.

Tras una laboriosa y algo complicada bajada encontramos, en terreno más llano, un bosquete de arbóreos acebuches, como este de tronco ahuecado.

Retomamos un sendero más o menos marcado, camino de la angostura del Pajaruco, dejando un muro a nuestra izquierda.

El allanamiento del terreno provoca algunos encharcamiento o superficiales perezosos, con el fondo de La Corca al fondo.

Acercamos con el zoom un arco de roca que vemos a lo lejos; se trata del conocido Ojo del Moro. De regreso por el otro lado del Pajaruco pasaremos por su base.

Cueva de la Angostura. El carácter calizo de Sierra Alta provoca en la zona numerosos abrigos y pequeñas cuevas como esta que dejamos a nuestra derecha. Un cabrero nos dijo hace años que conocían esta covacha con el nombre referido para identificar el lugar.

Decidimos entrar y encontramos una pequeña sala de unos 5 m de profundidad por 3 de ancho y 1,5 de altura.
Por terreno muy rocoso circunvalamos la ladera de Sierra Alta hasta encontrar y pasar una angarilla.

Accedemos al amplio carril que se dirige a Los Chozos de Benaocaz y enseguida encontramos el inicio del sendero del Ojo del Moro. Este es otro de los posibles accesos para iniciar y acabar la circular. Un poco más arriba hay parking. Tiene cartel en la A-374.

La Puente del Ojo del Moro. Bonito puente de un solo arco sobre el Pajaruco, localmente suele aplicársele el artículo femenino “la”.

Calera del Ojo del Moro. Tradicional industria minera serrana para obtener «cal viva», y tras la aportación de agua «al apagada».

Dejamos a nuestra derecha el impresionante arco calizo de El Ojo del Moro. Si deseamos subir hasta él deberemos hacerlo desde la zona de la calera.

Mirador del Ojo del Moro. En este punto la panorámica se abre en amplitud. Lugar para descansar contemplando el amplio paisaje que trata de señalarnos un panel con errores garrafales. Ya los señalamos en nuestra anterior visita de 2015.

Desde este mirador podemos ver Sierra Alta y su complejo relieve. Por la parte baja pasamos siguiendo el tramo de la angostura del Parralejo.

Además de este pilón natural con vertedero, encontraremos múltiples pilares naturales de pequeño tamaño formados por la disolución de la roca caliza.

Entre la espesa mezcla de vegetación y riscos de mil formas y tamaños aparecen prominentes las atalayas…

…como esta con nombre propio: Atalaya de Los Lirios. Veremos en un lado de su cima achatada una piedra inclinada en equilibrio precario, pues sólo una parte mínima de su base se mantiene sujeta.

Nuevo cambio en el paisaje, ahora predominio de las rocas caballeras, aunque los amontonamientos rocosos de diversas formas se suceden…

…como este nuevo arco de roca, en el que la erosión del agua ha labrado un “cómodo” sillón en su base.

Este primer chozo de pastores en total ruina nos confirma que llegamos al antiguo centro ganadero de Los Casarones.

Allí encontraremos gran cantidad de construcciones abandonadas, fundamentalmente cercados para el ganado, eras y restos de antiguas viviendas, algunas de notable calidad. El lugar es encantador y nos revela la importancia de la explotación ganadera en la zona, al tiempo que nos evoca el recuerdo de aquel mundo autosuficiente y lleno de resonancias míticas que fue la vida en el campo.

Cerca del cortijo localizamos el Pocillo de los Casarones, totalmente seco.

Y un poco más abajo la artesanal alcubilla del manantial que abastece a la fuente del Pilar de la Calle.

En esta otra imagen vemos el conjunto de alcubilla, alberca, lavadero y abrevaderos, todo muy cerca de la Colada del Pilar de la Calle.

Avanzamos hacia el Hondón, cruzamos una cancela y un muro y nos adentramos por el cauce de un arroyo que coincide hasta el nacimiento con la Cañada Real del Mojón de la Víbora. Sobre nosotros el Salto del Cabrero.

«Hasta en los periodos más secos sigue brotando el agua en este manantial. La surgencia drena el agua de lo que los hidrogeólogos denominan Unidad del Hondón, zona que comprende el borde NO de la Sierra del Endrinal, y recibe también aportes subterráneos de los acuíferos de la Unidad del Endrinal. Así, toda esta zona de la sierra actuaría como una gran superficie de infiltración, a modo de esponja, que se va recargando por simas y sumideros, por fracturas y diaclasas. Las aguas tras su recorrido subterráneo por este macizo calcáreo salen a la luz en el Hondón, debido a que el nivel de base, de naturaleza arcillosa (impermeables) impide su penetración hacia capas más interiores obligándolas a aflorar». (Sierra Norte. A. García Lázaro, Carlos Bell).
Desde el Hondón solo nos queda seguir el amplio carril hasta el inicio, cruzando el Pajaruco por su pontón.

Próximos a finalizar la ruta hay un altozano donde solemos detenernos, conocedores de la buena perspectiva del Salto del Cabrero y su entorno; la tarde estaba sombría, pero un rayo de luz se filtraba entre los nubarrones ladera de la Mesa arriba. Logré captar justo el momento que iluminaba el interior del profundo tajo.

Solo un minuto después, el haz luminoso se desplazaba para alumbrar casi en exclusiva la cumbre superior.

Ya en los coches el comentario fue unánime: «Pedazo de ruta». Solo 12,5 km a los que dedicamos más de siete horas con innumerables paradas.
Parte de la ruta la conocíamos de otras visitas, principalmente la de 2015 «Benaocaz nacimiento del Hondón por el Ojo del Moro». Para el tramo por la Colada hasta la angostura del Pajaruco nos vino muy bien el mencionado track de Palocorto1.

(1). Las Cuevas-Simas Neolíticas de Veredilla (Benaocaz, Cádiz). Luis Javier Guerrero Misa.
(2) Vaso Neolítico de Veredilla (Benaocaz). José M.ᵃ Gutiérrez López.

© del texto y las imágenes, Pedro Sánchez.
© de la publicación «Grupo de Senderismo El Tercer Tiempo».