viernes, 6 de diciembre de 2013

ALCALÁ DEL VALLE - SETENIL DE LAS BODEGAS POR EL CAMINO DE LOS MOLINOS

Partiendo de la fuente Grande, situada en la calle Real, cruzamos el arroyo de los Molinos, hoy día encauzado pero que antaño produjo serios disgustos a su paso por el pueblo; para tomar un sendero de paseo que baja a la depuradora para enlazar con la vereda de Alcalá o camino de los Molinos, tras andar un tramo por la carretera. Visitamos el molino de los Arcos, el salto de la Molinilla y un tramo de los Escapes del río Trejo, para acabar a los pies del Guadalporcún, llamado también por esta zona río Trejo.

Datos: 5,9 km Ida / 1:30 h / Desniveles: +49, -137 / 17-11-2013


Un buen punto de referencia para comenzar el itinerario es la fuente Grande.


Imagen de la fuente de mediados del siglo XX tomada de “El Retrovisor” (Museo virtual de viejas fotos). Viene acompañada del siguiente texto: "Fuente Grande y al fondo el lavadero donde las mujeres iban a lavar la ropa en Alcalá del Valle (Cádiz), 1950".


Desde la fuente buscamos uno de los puentes que cruzan el arroyo de los Molinos, nuestro compañero de viaje hasta Setenil. Encauzado tras numerosas inundaciones, cruza todo el pueblo y toma este nombre tras unirse los arroyos del Sotillo y el de las Cuevas del Cuervo, al que en pleno casco urbano se le añade el arroyo Helechar. Nuestro arroyo tiene una cabecera bien surtida por estos y otros afluentes que ha permitido mantener un buen caudal para mover los molinos que le han dado nombre.



La explicación de estas reiteradas inundaciones está en la situación de Alcalá, en el punto de confluencia de todos estos arroyos nombrados. Imagen de mayo de 2010 tomada de Andalucía Información.



Tras abandonar la localidad por la zona del parque tomamos a modo de una vía de servicio que nos lleva a esta gran depuradora con un lago artificial de decantación poblado de patos domesticados pero también otras acuáticas.


Cuando finaliza la pista de la depuradora nos vemos obligados a transitar unos centenares de metros por la carretera, al coincidir en su trazado con la vía pecuaria Vereda de Alcalá del Valle, hasta que ambas se separan en este punto.



El camino transcurre con placidez, siempre cerca del arroyo y de algunas explotaciones ganaderas. En un punto del cauce encontramos esta formación con algunas marmitas de gigante que remarcamos.



Localizamos a lo lejos Setenil de las Bodegas, sobre las copas del bosque galería que forma el arroyo.


Nos sorprende a la izquierda del camino un gran cao que progresa y se bifurca sobre una construcción nueva con aspecto de alojamiento rural.


Avanzamos un poco y aparece el molino de los Arcos, del que se conserva (al menos a simple vista) la gran arcada que soportaba el cao por donde llegaba el agua.


Según nos comentan fue adquirido por unos forasteros con la intención de ser transformado en alojamiento rural aunque no llegó a su fin el proyecto.


Vemos más de cerca los arcos que le dan nombre. Al parecer el azud estaba ya cerca de Alcalá, siendo arrasado por una de las grandes riadas que a veces coge el arroyo de los Molinos.


Ya cerca de Setenil y poco antes de desembocar en el Guadalporcún los Molinos presenta un caudal aceptable, teniendo en cuenta la sequía que soportamos ya mediados el mes de noviembre de 2013. También parece que la depuradora cumple su misión.


Estamos a las puertas del pueblo y aparecen los grandes escarpes por los que se mete nuestro arroyo a desaguar en el río principal. Un amable señor nos informa que estamos ante los restos del molino de la Molinilla, encastrado bajo el roquedo y donde aún vive. Nos habla de las excelencias de esta forma de construir respecto a las temperaturas y del gran pasado de la maquinaria de su familia.


Intentamos adentrarnos por el sendero visible en la foto para recorrer el paraje natural de los Escarpes del río Trejo. Más o menos en este punto Molinos y Guadalporcún ya progresan juntos.


Encontramos construcciones con aspecto de ser usadas ocasionalmente.


Algunas construcciones sobreviven “encaladas” del mismo color que el gran declive. En algunos puntos el desnivel puede alcanzar los 50-60 metros.


Otro ruinoso caserío guardado por fieros perros y dificultad en el avance  ponen fin a nuestro caminar.


Ya de regreso fotografiamos el Salto de la Molinilla, pequeño desnivel que salva el arroyo de los Molinos antes de desembocar.


El inicio (final para nosotros) de la vereda de Alcalá del Valle nos lleva hasta el Trejo, aunque al preguntar por el pueblo parece más arraigado el nombre de Guadalporcún. Según los mapas la chimenea se corresponde con una edificación conocida como la Jabonería.


Un paseo nos lleva a estos bellos rincones de Setenil donde degustamos unas fantásticas migas setenileñas acompañadas de las peculiares “masitas” con nuestro amigo Ramón Vázquez. Más información en Cosas de Comé.


Ramón es el párroco del pueblo y tuvo la amabilidad de enseñarnos la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Encarnación en avanzada fase de restauración. Le prometemos una nueva visita y un buen reportaje cuando las obras finalicen.






Trazado de la ruta siguiendo el camino de Alcalá del Valle o de los Molinos

El pueblo merece una completa visita por sus peculiares calles y excepcionales viviendas denominadas “abrigos bajo rocas”. El blog de nuestros colegas Trotones de Arcos nos la muestra al completo en la mejor época: primavera.