domingo, 9 de octubre de 2011

PUERTO DEL BOYAR - ARCO DEL ENDRINAL - CIRCO DEL DORNAJO

El objetivo de la ruta es visitar, desde abajo y desde arriba, un arco de roca que se ha formado en el mismo borde del gran Circo del Dornajo. Para ello, subimos hasta las Presillas y desde allí entramos en el interior del Circo siguiendo los farallones que lo forman por su parte baja. Una vez localizado el Arco, continuamos hasta encontrar una cercana grieta por la que salimos accediendo a su parte superior, retrocediendo hasta localizar nuevamente el Arco para verlo ahora desde arriba.

Fecha de realización: 8 de Octubre de 2011.
La ruta en Wikiloc. Aquí.
Ficha de la ruta. Aquí.

La idea de realizar esta ruta surge cuando subimos al cerro San Cristóbal y pudimos desde él observar toda la sierra del Endrinal. Desde su altura nos parecía percibir un brusco acantilado que la realidad nos desmintió. Distancia y teleobjetivo habían idealizado la imagen. Por otra parte uno de los miembros del grupo recordaba haber visto, hacia unos 25 años, un bonito arco natural de roca formado en uno de los farallones del Circo.

Iniciamos la ruta en el Puerto del Boyar para subir por el conocido camino de las Presillas. Al pasar por la "Garita de las Presillas" no pudimos resistir la tentación de visitarla y fotografiarla una vez más. Es temprano, el sol acaba de salir e ilumina su frontal, bien tapizado, y su interior.

Hemos cruzado el Puerto de las Presillas y avanzado un poco por el camino del Dornajo hasta cruzar la cancela. Bajamos unos metros y seguimos paralelos a la tapia de piedra seca hasta una gran roca que parece apoyada en ella. Aquí buscamos un poco señalado sendero y comenzamos a subir dejando a nuestra izquierda un gran cerro con enormes cortados, visible en la primera foto.

Volvemos la vista atrás y comprobamos como ganamos altura con rapidez. El muro de piedra queda ya lejos, tras el todo el entorno de Las Presillas, el cerro de la derecha pertenece al Peñón Grande y cerrando el horizonte la sierra del Pinar dominada por el San Cristóbal. Delante de él su inseparable Monete.

En uno de los descansos comentamos la diferencia de tonalidad, dentro de los grises, de las dos sierras vecinas: Endrinal y Pinar. Ya hemos comentado en alguna ocasión la gran proximidad física de ambos macizos y el distinto origen geológico de ambos. Un nuevo panel colocado en el Boyar lo explica claramente.

A medida que avanzamos aparecen las interesantes estribaciones del Endrinal que caen hacia el Dornajo. Arriba, a la izquierda y en la lejanía, formando a modo de una crestería, el entorno denominado Jauletas. A la derecha un pequeño macizo que coincide aproximadamente con la zona de Coargazal.

Casi sin darnos cuenta hemos ido adentrándonos en el Circo del Dornajo. A nuestra izquierda aparecen los primeros acantilados cortados de forma vertical. Un poco a la derecha de este encontraremos pronto el arco que buscamos.

Solo si vamos con gran cuidado o siguiendo el track que facilitamos en Wikiloc podremos localizar el que hemos llamado Arco del Endrinal. Visto desde abajo parece ser el resto del techo que queda de una antigua oquedad.

Iniciamos una corta trepada a través de un canchal que hay en su base hasta que pronto aparece el gran ojo por el que se debe colar la abundante lluvia del lugar minando la frágil estructura que lo forma.

Una toma más, casi en la vertical. Permanecemos en el lugar largo rato mirando el gran agujero desde todos los ángulos. Cuando se encuentran estos lugares, tan apartados, tan escondidos, tan naturales, siempre nos surge la duda si es conveniente darlos a conocer a todo el que lea nuestro blog u ocultarlos, con la intención de preservarlo, y de esta forma restringir las visitas. Creemos que el senderista o montañero interesado en visitar estos apartados y no tan accesibles rincones, será una persona responsable que sabrá actuar con mimo ante la fragilidad de estos lugares.

La situación del enclave, elevada sobre la base del Dornajo, nos permite apreciar el paisaje que se nos ofrece. El camino hacia la Casa quedaría en el primer tercio inferior de la foto, entre las encinas. Taras la línea blanca de las rocas, más o menos continua se intuye el valle de las Encinas Gemelas. Sobre él se asoma, dentro de un pequeño cráter, la pinaleta de las Jauletas. Cierra la imagen la crestería ya comentada y muy en la lejanía apenas se intuye la sierra de la Silla.

Una vez superado el Arco continuamos por la base del Circo; llegar desde aquí hasta la Casa de Dornajo es cuestión de apenas 20 minutos, pero queremos ver nuestra arcada también desde arriba. Poco antes de llegar a una mole rocosa totalmente desmoronada, visible en la foto tras el compañero senderista, encontraremos una grieta que nos permite salir sin mucha dificultad pero con cuidado hasta localizar una angarilla fija fácilmente cruzable. Nos movemos entre los términos de Benaocaz, Villaluenga y Grazalema.

Esta es la portilla una vez superada. Aún tendremos que salvar 70-80 m más de desnivel hasta salir de este complejo lapiaz.

Un último vistazo al lugar que abandonamos. Volvemos a fijarnos en este pequeño macizo sobre el valle de las Encinas Gemelas. En su interior se esconden hermosos lugares como el descrito en la entrada Boyar-Coargazal-Jauletas.

Llegamos y superamos la cota 1.400 m. Ante nosotros el gran Simancón. Desde aquí y tras superar mal terreno por los lapiaces se podrían encontrar algunos de los senderos por los que se accede hacía él, sobre todo si salvamos la cota que aparece a la izquierda de la imagen. De hecho más adelante, en nuestro regreso encontramos uno de esos senderos, poco transitados pero factibles.

Guiados por el waypoint marcado anteriormente pronto encontramos el arbotante que cierra nuestro precioso arco de piedra. Tras él el agujero apenas perceptible desde este mirador cercano.

Una última imagen desde la misma boca. Pudimos ver lo fracturado que se encuentra el arbotante que forma el arco, por lo que en ningún caso debemos avanzar por él aunque la repisa superior parezca invitar a ello.

Nos pareció increíble, pero en el regreso, entre las Presillas y el Boyar, en el mismo borde del camino encontramos esta endeble Amapola de Grazalema, ya fuera de época, aunque en otoños excepcionalmente calurosos como el del 2011, parece ser que la floración puede prolongarse hasta octubre. Hemos comparado y analizado la imagen y todo nos indica que se trata del endemismo local Papaver rupifragun. Como aclaración decir que "la mano" en ningún momento arrancó ni dañó a la flor, simplemente la sujetó para poder fotografiarla.

3 comentarios:

alfredo dijo...

Pasamos una muy buena mañana, aunque me gustaba más lo de arco de Pangusión..

pavos trotones dijo...

Fantástico reportaje. Mostrarlo o no, ese es el dilema, los que apreciamos la belleza de estos recónditos lugares disfrutamos de su visión e intentamos inculcar a nuestro semejantes el respeto hacia la naturaleza. Saludos de Pavos Trotones.

Sea Dweller dijo...

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