jueves, 17 de agosto de 2023
Poblado de Tavizna - La Esparragosilla - Embalse de los Hurones
lunes, 1 de noviembre de 2021
Paseo por el término norte de Villamartín: Los Pozuelo y Los Mármoles
La zona
norte del término municipal de Villamartín está surcada por un conjunto de vías
pecuarias que permiten amplios paseos por carriles llanos o ligeramente alomados,
incluso subir a algún vértice geodésico y de esa forma aumentar el esfuerzo. En
esta ocasión, desde Villamartín, nos vamos en coche a la carretera de La Laguna
y pasado el km 5 tomamos un ancho carril, a la altura de la finca de Las
Gateras. Tras unos 4.5 km llegaremos a la cañada de los Izquierdos. Sabremos
que estamos en la zona por la presencia habitual de un gran pajar. Podemos
dejar aquí los coches y tomar el carril que lleva a los Pozuelos, en principio
por la Cañada Real de Villamartín o de los Mármoles, en ruta mixta: tramo
lineal y tramo circular.
Datos
de la ruta. Fecha: febrero, octubre de 2021 / Distancia: 8,95 km / Desniveles:
± 185 m.
La ruta en Wikiloc: «Enlace»
Punto de salida y llegada donde se cruzan la cañada de los Izquierdos y la de los Mármoles, que es la que tomaremos nosotros.
El primer hito que encontramos en el plácido carril, es el acceso a una antigua cantera que hace unos 30 años sirvió para la extracción de áridos con el fin de mejorar estos carriles. La cantera está pendiente de una reestructuración, limpieza y plantación de arbolado.
Al producirse el gran desmonte apareció con nitidez este manantial, desde entonces aprovechado para uso rural y ganadero. En su momento lo catalogamos en Conoce tus Fuentes como «Manantial de la cantera de Salas».
Este es el aspecto que presenta la pista ya camino de Los Pozuelos.
Desde el carril se ve bien una vereda que, si así lo deseamos, nos permite subir al vértice geodésico de El Buitre (248 m). La bajada se puede hacer por la misma vereda o seguir la linde de un sembrado.
Grupo de senderistas en el vértice geodésico de El Buitre (248 m), de amplia panorámica.
D
Desde algún altozano vemos casi al completo una panorámica de Montellano, a los pies de la sierra de San Pablo y a unos 8,5 km en línea recta.Estamos ya en la finca de los Pozuelo, cercana al cerro de la Fuente y zona rica en agua. A nuestra izquierda aparece un ancestral pozo manante que en épocas lluviosas vierte sus aguas excedentes al cercano arroyo de Laranta. Se complementa con un abrevadero de cuatro cuerpos, conectados entre sí y labrados en roca.
Llegamos al gran cortijo de Los Pozuelos, su fuente y su pozo-abrevadero fueron lugar de encuentro habitual del más de centenar de personas que vivían en el entorno, los cuales encontraban en el lugar agua para ellos y para su ganado, pese al carácter privado de los pozos, y compañía en la incomunicación del lugar, alejado de Villamartín y con caminos intransitables hasta épocas cercanas que fueron arreglados por los propietarios. El lugar aún carece de tendidos eléctricos, basando la subsistencia en la agricultura (cereales y girasol de secano), alguna explotación ganadera y coto de caza.
Desde el cortijo podemos acercarnos a la «Fuente de los Pozuelo», también llamado en algunos documentos Pozo de la Mora. Se sitúa a media ladera del cerro de la Fuente, presentando la estructura de pozo circular irregular cubierto por una bóveda protectora.
Seguimos avanzando por el carril que traíamos y a unos 300 m del cortijo torcemos a la derecha, transitando a partir de este momento por un ramal de la cañada de Los Mármoles. Pronto encontramos este «gran pozo cubierto» y un largo abrevadero, cercano a una amplia construcción conocida como cortijo grande de Los Pozuelos. Según nos indican fue acrecentado y adecuado hace años para dar de beber al ganado equino y vacuno de una gran explotación ganadera que hubo en las cercanías, actualmente en desuso.
Enseguida encontramos el arroyo de Los Sestiles. Pocos metros después de cruzarlo entraremos en la provincia de Sevilla, concretamente en el término municipal de Utrera. La palabra «sestil» hace referencia a «zona, lugar, sitio o paraje por lo general abierto, alusivo en el ámbito rural en donde se sestea, reposa o descansa el ganado después de haber pastado o alimentado y se recoge durante las horas del sol»
En lo alto de un cerro localizamos y acercamos con el zoom la torre de Lopera.
Salimos
del valle del regato elevándonos poco a poco hasta encontrar la vía principal
de la Cañada Real de Villamartín o de los Mármoles; al llegar a ella torcemos
bruscamente a la derecha.
Llegamos al tramo de mayor altitud de la ruta, en el tramo del Alto del Roncador; desde aquí iniciamos un suave descenso buscando otra vez el valle del arroyo de los Sestiles…,
…al que pronto llegamos. Para cruzarlo nos ayudamos de una estratégica piedra situada en medio del cauce. Al hacer esta ruta debemos prever que este arroyo puede llevar bastante agua en épocas lluviosas y ser muy complicado cruzarlo. Nos cuenta un amigo que vivió en el cortijo Grande de los Pozuelos que hace años mantenía el riachuelo un buen caudal aun en verano, usando algunas de sus pozas para el baño. Por cierto, hemos vuelto a la provincia de Cádiz.
Una vez cruzamos el arroyo y nos elevamos por la ladera del valle aparece el que fue un nacimiento muy usado por los lugareños, le hemos asignado por cercanía el de «Manantial de los Sestiles». Ahora se encuentra perdido entre la vegetación y solo aflora en determinados momentos.
Vista trasera de sembrados y suaves lomas una vez superada la cuesta visible en la imagen anterior.
Ya de regreso y cerca de enlazar con la pista donde iniciamos el recorrido el paisaje se abre a nuestra izquierda, con inmensos campos de cereales y el perfil de la sierra de Grazalema al fondo.
Si la imagen anterior era de mañana y de febrero, esta otra es de octubre y con las luces del atardecer.
A nuestra derecha una loma alargada salpicada de solitarias encinas salvadas del carboneo. En el borde de la cañada grandes palmitos.
Al estar relativamente lejos de Villamartín, este permanece oculto para nuestra vista, aunque finalmente aparece, con uno de sus mejores perfiles, al regreso circulando por la carretera de La Laguna en nuestros coches.
© del
texto, Pedro Sánchez Gil.
© de
las imágenes, Pedro Sánchez Gil.
© de la
publicación «Blog Senderismo Tercer Tiempo».
martes, 6 de abril de 2021
Grazalema-Cruz del Picacho-Cueva de las Dos Puertas-Charca Verde…
Partiendo del
parking de camping Tajo Rodillo de Grazalema, iniciamos la subida como si
pretendiéramos hacerlo por la cañada Mahón, pero después de la primera cancela
torcemos a la izquierda buscando el sendero que lleva hacia la cueva de las Dos
Puertas, aunque primero visitaremos la Cruz del Picacho. Disfrutada la cueva
seguimos en busca del puerto de Retacapas y una vez superado cruzamos sin
sendero claro el pinar hasta enlazar con el conocido sendero que lleva a la
Charca Verde. El regreso lo hacemos ascendiendo a los collados amesetados de
los Navazuelos entre algunas de las cumbres del Endrinal, dejando a la derecha
el cerro Simancón y a la izquierda el pico del Descubrimiento y el Corona de
Yedrales; bajamos a los Llanos del Endrinal y por la cañada Mahón regresamos al
camping.
Fecha: 4 de
abril de 2021 / Distancia: 15 km / Desnivel acumulado: 794 m / Altitud máxima:
1454 m / Le dedicamos 8 horas.
Versión de esta entrada en PDF
Esta es nuestra primera meta que podemos ver desde el parking donde hemos dejado los coches, es la conocida Cruz del Picacho.
El primer tramo transcurre por el pinar y debemos estar atentos a los desvíos; este es el segundo de ellos que señala hacía los “Llanos del Endrinal”. Poco después torceremos a la izquierda.
Un rápido ascenso por varios canchales nos permite ver al completo el macizo del Peñón Grande, …
…Grazalema, el Peñón de la Asamblea, el embalse del Fresnillo y la Cresta del Gallo.
Nos desviamos momentáneamente de nuestra ruta para acercarnos a la Cruz del Picacho y su amplísimo paisaje. Volvemos al sendero principal, muy atentos al track y a los hitos de piedra porque es fácil despistarse.
Ya por encima de los 1200 m, acometemos por la derecha una pequeña crestería para acceder a la cueva de las Dos Puertas. Bastantes senderistas avanzan por esa crestería y no logran localizarla ya que desde arriba no se percibe el arco rocoso.
Delante de la cueva se forma una terraza por la que podemos avanzar hacía la izquierda para localizar Grazalema…
…el Peñón de la Asamblea…
…la presa del Fresnillo y la sierrecilla también conocida como la Sierra Morena de Grazalema, con sus crestas de gallo, el Peñón Gordo y hasta los Tajos de la Ermita, todo un rosario de topónimos para tan breve formación, por otra parte, preciosa.
Mirador de El Santo y estatua del Sagrado Corazón, restaurado en 2020.
Esta es la terraza posterior a la entrada que comentaba, cubierta habitualmente de esparto.
Y esta la crestería superior que pasa justo por encima de la cueva. Como vemos desde aquí arriba no se perciben bien ninguna de las “dos puertas”.
Las figuras humanas nos dan una idea del tamaño del gran arco rocoso. Visitado el lugar retrocedemos unos 200 m para retomar el sendero que traíamos…
…dejando siempre a nuestra derecha las grandes cumbres del Endrinal: Reloj, Simancón, Corona de Yedrales y Navazuelo. De regreso pasaremos entre el segundo y el tercero, bajando por la línea de pinos de la imagen.
El promontorio rocoso por el que circulamos cae en picado en el puerto de Retacapas (en un cartel del Parque hemos visto escrito Rotacapas). Al fondo el Cancho de la Bejeruela. Una vez bajemos, nosotros tomaremos hacía la derecha buscando un enlace con el sendero de la Charca Verde.
Este tramo (Retacapas-sendero de la Charca Verde) lo hacemos por el bosque de pinos, siguiendo los mejores pasos entre las rocas, más bien por nuestra propia intuición. No hay veredas, pero tampoco presenta complicación si tenemos un track de referencia que pase por esta gran dolina presidida por una de las pocas encinas que quedan.
Localizado el sendero principal aparece majestuoso a nuestra derecha el gran Reloj (1535 m) que se lleva el vértice geodésico por mejor visibilidad que el Simancón (1566 m). Según hemos leído en el Blog de Manuel (Rutas y Fotos) su antiguo nombre fue Corona de los Lajares, y el nombre actual podría venir porque la cumbre se utilizaba como reloj de referencia por la posición del sol sobre ella.
Restos de algún aprisco o corraleta ganadera.
Nos asombra un tramo del camino poblado casi en exclusividad por el arbusto conocido como sietesayos o rascavieja.
Y por fin la emblemática Charca Verde y su pocillo anexo. Lugar para hacer una parada y descansar de la subida, ya que se encuentra a unos 1325 m de altitud.
Desde la Charca Verde retomamos el camino que lleva hacia la Cuesta de Fardela, pero nosotros buscamos para el regreso otro sendero que por la ladera del Simancón conduce a los collados que se forman entre varias de las cimas del Endrinal y la gran sima del mismo nombre. Cruzamos en su búsqueda la dolina de los Majuelos. La gran altitud del lugar (1320 m) hace que, ya iniciado abril, apenas presenten algunos brotes.
Vemos uno de estos mismos majuelos, pero en imagen tomada el 24 de mayo de 2006, en su plenitud floral.
Pronto localizamos el sendero buscado, muy seguido en algunos tramos por pasar por el la conocida travesía Bandolerita. En la imagen vemos a los compañeros senderistas ladera arriba y destacado, al fondo, el gran cerro Morrocano.
La composición caliza y los reflejos del sol de la tarde hacen que el Morrocano (nombre con el que mi grupo de senderismo bautizamos hace ya años al pico 1451 m y que ha arraigado con fuerza entre los senderistas) desprenda esos brillos grisáceos de gran belleza.
En la subida aparece uno de los mundos más perfectos del lapiaz: la ladera SE y la crestería del pico del Descubrimiento. Nos apartamos un momento del sendero para contemplar esta maravilla, compleja en mil formas: rocas lavadas, grietas sin fin, simas, afilados perfiles… y a la vez sencilla en su color gris uniforme.
Llegamos al collado entre todos estos cerros, señalado con un monolito (1458 m) y un paisaje espectacular, llamado los Navazuelos, amesetado, aunque hundido en uno de sus laterales formando la gran sima del Endrinal. Al fondo el Corona de Yedrales, hacia el que avanzamos, pasando por su derecha buscando el fuerte descenso…
…hacia los Llanos del Endrinal (1058 m), gran polje casi siempre verde donde crecen pequeñas plantaciones de endrinos. En pocos kilómetros hemos descendido 400 m.
Salimos de los Llanos, buscando el puerto del Endrinal desde donde vuelve a ampliarse el paisaje, bien marcado, a la derecha de la imagen, por la cañada de las Presillas.
Otro fuerte descenso por la cañada Mahón, con breves paradas para fotografiar, una vez más y ahora con otra perspectiva, algunas de las crestas de la Sierra Morena de Grazalema. Al fondo el Malaver y a la derecha la localidad de Montecorto (Málaga).
Entre nuestro sendero y los paredones casi verticales del Peñón Grande aparece la era de trillo de la cañada de Mahón, también conocida como era del Tío Pulío. Lugar, en principio, un poco ilógico para la actividad agrícola de separar el grano de la paja; pero debemos tener en cuenta que antiguamente cualquier dolina, llanada, bancal natural o artificial, poyato… que pudiera ser laboreado a mano o con yuntas era sembrado de cereales o garbanzos.
La tarde amenaza tormenta, pero ya estamos otra vez en el camping Tajo Rodillo; le hemos dedicado unas ocho horas a una de esas rutas imprescindibles para recorrer solo algunos de los hitos que jalonan el macizo de En Endrinal.
Mapa del recorrido (IGN).
© del texto y las
imágenes, Pedro Sánchez Gil.
© de la publicación
«Grupo de Senderismo El
Tercer Tiempo».

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