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domingo, 5 de abril de 2020

Valle del Parralejo – Toril de la Breña - Miradores a la Garganta Seca – Los Albarranes


El objetivo de la ruta es llegar desde la carretera de Prado del Rey-Zahara, cuando esta se cruza con el arroyo del Parralejo, hasta el Pozo-Aljibe y cortijo de los Albarranes, conociendo la garganta de este pequeño arroyo, visitar el toril de la Breña, transitar por la colada de la Breña, acercándonos hasta en cinco ocasiones a impresionantes miradores a la Garganta Seca, conocer un tramo complejo que comento después y acabar en Los Albarranes, a las puertas de esa famosa cancela que daría paso a la finca de la Breña del Agua y a Benamahoma. El regreso es mucho más cómodo, usando la pista forestal y el sendero paralelo al arroyo Parralejo.
Demandamos, si alguien se aventura por la zona usando nuestro track, nos comente posibles mejoras. Insistimos que solo senderistas conocedores del entorno, que sepan orientarse ante un fallo del GPS y tomen las medidas adecuadas del momento, evitando factores meteorológicos adversos, deben cruzar estos parajes.
IMPORTANTE. La ruta incluye un tramo (ver en Wikiloc desde el Waypoint 25-Cancela-Mirador, hasta el W-32-Pista forestal) de 2,8 km, sin sendero marcado, por lo que fuimos buscando caminos de cabras; hay una gran presión de la vegetación, para senderistas acostumbrados se puede hacer sin grandes problemas. Es posible que existan alternativas mejores que esperamos se den a conocer. Fecha de realización: febrero de 2020.



La ruta se inicia en este carril que sale de la carretera que une Prado del Rey con Zahara. Hay hueco para pocos coches, procurando siempre no entorpecer el tránsito.

Mucho cuidado con estos desprendimientos, que además pueden ir a peor.

Pilar del Parralejo. Hoy abandonado, captaba el agua para uso rural de manantiales y aguas bajo el cauce del arroyo.

Cruzaremos el arroyo en varias ocasiones (siempre seco, salvo tras periodos lluviosos). Pero en algún momento nos llamará la atención el sonido del agua que aflora y se manifiesta en pequeñas cascadas.

Punto clave para desviarnos a la izquierda. Esta hilera de rocas puede ayudarnos a encontrar el lugar. Aquí se inicia una respetable subida por senderos poco marcados.

Tras pelearnos con las aulagas, llegamos a este claro en el bosque donde apreciamos se forma un perezoso (lagunilla estacional). En sus cercanías un buen revolcadero de jabalíes.

Pilar de la Breña. Buen lugar para un primer descanso en la subida que nos saca de la garganta del Parralejo. Al fondo el Peñón de los Toros.

Tras la gran fuente encontramos otra mucho más pequeña rodeada de una alambrada y conectada a unos bombos de agua que vimos más arriba, junto a otra fuente similar. Nos comentaros que son conocidas como fuentes de los Corzos.

La vereda de subida se transforma en un carril que desemboca en esta pista forestal (Zahara-Benamahoma). Estamos en el Puerto de la Breña.

Tras cruzar la pista buscamos el sendero que se ve en la imagen siguiente, pero antes una mirada atrás para recrearnos en el lugar: a la izquierda un rectángulo hormigonado para despiece de caza mayor, enfrente un helipuerto y al fondo el cerro Carraolo, que ya conocimos en una ruta anterior (Enlace).

Inicio de un nuevo tramo en busca de la colada de la Breña. El camino se sigue bien, aunque pueden despistar infinidad de veredas de cabra que salen a cada paso.

Por intuición nos apartamos un poco del camino y localizamos un mirador que nos proporciona una amplia panorámica: sierra de Líjar, tramo final de la Garganta Seca, Zahara, sierra de El Gastor…

Retomamos el sendero en busca de «dos plazas de toros» que nos habían comentado. Ya las teníamos localizadas con un waypoint y efectivamente, ahí están.

Entramos, como si fuéramos reses, por un gran embudo y localizamos el primer «ruedo». Se trata del toril de la Breña, usado como encierro provisional por los ganaderos para clasificar, vacunar, separar… su ganado. Aprovechando la infraestructura, a veces fueron usados como simples corraletas para meter ganado de porte menor.

Como vemos en la imagen un gran «embudo» conduce a los animales a la primera corrala, más grande, y de ahí, una vez hecha las actuaciones oportunas, a la segunda, con otra puerta de salida que veremos al regreso. La intuición y la preparación previa nos hacen suponer que, siguiendo un torrente, encontraremos un lugar interesante.

Y así es. Saliéndonos del cauce de la arroyada, nos elevamos hasta un mirador a la Garganta Seca que nos queda sin palabras. Los que visiten el lugar descubrirán sus encantos.

Nos asomamos a las profundidades de la gran quebradura y nos llama la atención una formación que nos trae un recuerdo de una antigua visita “permitida” a la Garganta Seca. Efectivamente, se trata de una gran seta rocosa…

…que ya habíamos visto en aquella visita. En esa otra ocasión muy cerca y con otra perspectiva.

Retomamos el camino y volvemos a cruzar el toril para seguir el track que habíamos preparado manualmente siguiendo la colada de la Breña transformada en cortafuego.

Pronto la encontramos y transitamos por ella con gran comodidad, como vemos en la imagen, por esta muy limpia.

Este punto es importante. Las piedras parece que señalan un antiguo alfanje o carbonera en esta zona de la Breña Chica. Justo a su izquierda, hemos visto en un mapa un punteo señalando un sendero. Cuesta encontrarlo pero efectivamente, aunque muy cerrado, ahí está,…

…y nos permite circular por él sin demasiado agobio por la vegetación que lo está cubriendo progresivamente. Algún cartucho nos hace suponer que se mantiene por el tránsito de cazadores.

Nos preguntamos dónde llevaría esta vereda. Creemos encontrar la respuesta en estas ruinas, posible choza y redil de pastores.

Tras alguna trepada no demasiado complicada aparece a nuestros pies, de forma brusca y emocionante un escarpe casi vertical. Unas cabras monteses corren a esconderse en la espesura del fondo del valle. La imagen no se aproxima, ni por asomo, a la espectacularidad del lugar.

Pasamos un buen rato en el lugar aislados del mundo, solo a lo lejos aparece la civilización representada por Algodonales. Seguimos trepando, cruzamos una angarilla y encontramos el cortafuego esperado.

Si creíamos que el anterior mirador era «el no va más», este otro, a dos pasos de la angarilla le gana, porque nos permite ver los surcos dejados por la cabecera de la Garganta Seca: arroyo que sube (a la izq.) entre el cerro de la Cornicabra y el del Pilar; el arroyo del Marrueco (en el centro) y la Garganta de la Laja.

Una segunda toma centrándonos más en las buitreras con tonos anaranjados.

Hasta aquí hemos llegado sin problema (ya habíamos hecho un par de visitas a la zona para ir confirmando senderos), pero decidimos tratar de enlazar con el cortijo y aljibe de los Albarranes por este angosto terreno. Seguimos alguna recomendación de un cabrero de la zona y llevamos en el GPS un track manual de referencia, evitando los altozanos rocosos y la vegetación más apretada. Orientados por el GPS fuimos siguiendo senderos de cabras entre una vegetación muy espesa, avanzando y retrocediendo sin estar seguros de seguir mejor camino. Sin referencias de cerros fuimos avanzando con continuas rectificaciones.

En medio del monte bajo (aunque de gran altura) localizamos esta gran encina salvada del indudable carboneo histórico que acabó con el monte mediterráneo en la finca de los Albarranes, donde estamos, y en otras muchas.

Otro hito es este revolcadero (posiblemente de jabalíes) con incursión de otros animales atraídos por el rezume de agua.

Los primeros 2 km se hacen largos (tardamos en cruzarlos 1:20 h), pero satisfechos de una naturaleza virgen y de un silencio solo roto por algún aleteo y poco más.

Por fin la cerrada vegetación parece ceder, aparecen más encinas y algún llano como este que aprovechamos para descansar. Solo nos queda bordear un cerrete rocoso por la derecha, seguir por veredas de cabras, cruzar algún barranco e incorporarnos a la pista forestal (la misma que cruzamos en el puerto de la Breña), transitar por ellas hasta…

…llegar al gran pozo-aljibe de los Albarranes, situado ya relativamente cerca de Sierra Margarita. Catalogación.

Desde aquí vemos y fotografiamos a lo lejos la famosa cancela cerrada a cal y canto (aunque curiosamente «prohíbe el paso a los ciclistas», nada más). Al otro lado la ganadería brava disuade de cruzarla.

Iniciamos el regreso pasando por el cortijo de los Albarranes.

Desde el cortijo podemos regresar a la pista y avanzar con rapidez por ella o campo a través enlazar como se aprecia en el track, adelantando algo y evitando la monotonía del gran carril. Finalmente llegamos a esta cancela (imagen tras cruzarla) donde torceremos a la derecha buscando el cortijo del Peñón de los Toros.

Antes localizamos un pequeño alcornocal, aclimatado a este terreno impropio para su especie, seguramente facilitado por algún cambio en la composición del terreno.

Desde la cancela iniciamos una fuerte bajada porque nos estamos adentrando nuevamente en la garganta del Parralejo. Llegamos sin contratiempo a lo que fue un gran cortijo, el del Peñón de los Toros, ya visitado en otras ocasión desde otro lugar. Enlace. Desde él retrocedemos buscando una bajada hacia el Parralejo, que pronto encontramos.

En este punto cruzamos el arroyo, una cancela y tomamos un sendero muy agradable siempre paralelo al cauce y bastante limpio a fecha de realización de la ruta.

La imagen resulta un poco confusa pero se trata un abrigo relativamente profundo y alargado.

Ya con ganas de llegar, avanzamos deprisa, tras más de siete horas de camino, quizá no apreciando convenientemente la belleza de esta tramo, hundidos en un profundo valle. Poco antes de alcanzar nuevamente la pista forestal y cruzarla, para seguir el sendero, debemos traspasar esta angarilla.

Una última instantánea para apreciar esta profunda garganta con laderas de increíble inclinación y dar fin a esta impresionante ruta. En el último tramo repetiremos camino hasta llegar al parking.



Mapa de la ruta (sólo del tramo circular) sobre cartografía del IGN

· Mi agradecimiento a Paco del cortijo Caete, por señalarme esta ruta y a Agustín G. Lázaro por su información sobre los toriles. 

© del texto y las imágenes Pedro Sánchez Gil.
© de la publicación Grupo de Senderismo el Tercer Tiempo.

domingo, 15 de marzo de 2020

Puerto de las Viñas-Barrida-Torcal del Rincón de Nieto (Villaluenga del Rosario)


Partiendo del conocido puerto de las Viñas, cercano a Villaluenga del Rosario, tomamos el sendero de los Llanos del Republicano, pero inmediatamente nos desviamos a la derecha por la colada. Pronto encontramos la antigua venta Clavellina y su gran fuente. Por terrenos a veces muy encharcados bajamos hasta localizar la escuela de Barrida y en el entorno cercano unos ortostatos que algunos relacionan con un dolmen; una gran era y unas corraletas (para otros un antiguo cuartel de la Guardia Civil).  Nos desviamos del clásico camino de Barrida para visitar el lapiaz de El Chorrero, impresionante formación geológica de dimensiones reducidas pero formada por infinidad de grietas y bloques labrados por las aguas del arroyo de la Higuereta antes de precipitarse por la conocida cascada. Desde allí tomamos arroyo arriba para acceder al torcal del Rincón de Nieto por la entrada más cómoda; lo visitamos hasta su final para llegar a un mirador natural y retroceder (merece la pena hacer este doble recorrido para captar mejor las mil formaciones rocosas que lo constituyen), buscando la salida hacía los Llanos del Republicano. Volvimos al lugar de partida por el pinar, pasando por la casa de Las Merinas. Impresionante por su belleza este pequeño torcal y su agradable y asequible camino interior, apenas separado de la sierra de Líbar formando una unidad propia de unas 40 ha.



El puerto de las Viñas, situado a 940 m sobre el nivel del mar, es lugar habitual para iniciar varias rutas. Separa a la sierra de las Viñas de las primeras estribaciones de sierra de Peralto. Las mejores vistas se corresponden con el carril por el que hemos llegado: la sierra de la izquierda, la del Caíllo; la de la derecha, la del Endrinal.

Iniciamos en descenso siguiendo la pista forestal que lleva a los Llanos del Republicano, pero inmediatamente tomamos a la derecha la colada de la Plaza de Toros. Seguimos la bajada hasta encontrar el pilar de la Venta.

El nombre de la fuente se refiere a la venta Clavellina (Clavellino en mapas históricos), como vemos en estado ruino, pero con un pasado importante. Punto de encuentro de los numerosos habitantes del lugar en tiempos pasados.

En un momento dado, por encima del pinar localizamos un pequeño macizo, ligeramente separado de la sierra de Líbar. Esa es nuestra meta. Desde aquí parece complicado cruzarlo como pretendemos.

Se comenta que en este punto es realmente donde se recogen las mayores precipitaciones de la sierra de Grazalema. Tras fuertes lluvias la zona realmente presenta muchos encharcamientos y arroyadas como esta.

Angarilla coincidiendo con la Cañada Real de los Bueyes de Ronda, que cruzaremos pero no seguiremos.

Un sendero poco transitado nos lleva hasta la antigua escuela de Barrida (cercana a la antigua casa del Quejigal). En el Cuaderno de Campo Payoyo, en un magnífico artículo, nos cuenta Selu la historia conmovedora de este colegio rural, fundado hacia 1920, en uso hasta la década de 1950 y que llegó a tener matriculados 80 alumnos.

Vista trasera del camino andado. En el llano, conocido por El Quejigal, la escuela y ante nosotros unas losas verticales que algunos identifican con un dolmen…,

…en sus proximidades una amplia era.

Muy cerca unas corraletas (algunos nos han asegurado que fue un cuartel) completan el lugar. Este núcleo rural tan cercano nos ratifica de la importancia agrícola y ganadera del lugar, con amplio campos para el cultivo de cereales y el pastoreo de cabras, ovejas, vacas y cerdos.

Antes de buscar el torcal nos acercamos a un altozano para poder observar esta maravilla de la naturaleza: un damero monocolor formado por polígonos irregulares, labrado por…

…el pequeño arroyo de la Higuereta. Sus aguas, tras cruzarlo por infinidad de canalillos y un cauce principal, se precipitan  finalmente en una cascada llamada El Chorrero de Villaluenga. Este vídeo de Paco Rodríguez (2018) nos puede hacer una idea de su magnitud momentánea tras fuertes lluvias.

Para buscar una senda que nos lleve hacía el torcal, lo mejor es localizar esta choza semiderruida, aunque no hace muchos años pudimos entrar en ella.

Iremos paralelos al arroyo de la Higuereta, que estará siempre a nuestra izquierda y las caídas del gran farallón final del torcal a nuestra derecha…

…hasta encontrar a modo de un pasadizo entre moles rocosas, muy agradable de cruzar, que culmina en una muro de piedra con un saltadero y tras él la entrada.

Para hacernos una idea lo mejor es una imagen aérea, sobre la que hemos superpuesto el track.

Cabras domésticas nos reciben encaramadas a los primeros agrupamientos rocosos.

Y pronto empieza el espectáculo de las mil y una formaciones rocosas del torcal: amontonamientos anárquicos, caos total…

…otros más ordenados formando castilletes y variadísimas formaciones más, que preferimos sean descubiertas por los senderistas que se aventuren por allí.

En uno de los llanos o dolinas, perfectamente labrado en una roca del lugar, localizamos este abrevadero recogedor de las aguas pluviales de una escorrentía: Pilón del Rincón de Nieto.

En algún momento nos olvidamos de las formaciones rocosas, el pasadizo se ensancha, apareciendo encantadores lugares colonizados por encinas.

Nos acercamos al final cuando localizamos una dolina más, ésta bastante amplia.

Nuevo ensanchamiento del desfiladero y murallón frente a nosotros. Nos acercamos a su término.

Percibimos el final del pequeño macizo porque desaparecen las rocas a nuestra derecha dando paso a un amplio horizonte. Es el momento de volver y…

…visitar nuevamente la gran quebradura, bien poblada en algunos puntos por encinas y decenas de arces de Montpelier, que parecen encontrar aquí el lugar ideal para desarrollarse.

Salimos del lugar buscando un muro. Quedará a nuestra izquierda el Abrevadero del Rincón de Nieto, que coincide con la cañada de ese nombre.

Ya fuera y antes de cruzar una cancela visitamos lo que fue un centro ganadero, con sus típicas corraletas y vivienda

Iniciamos el regreso tratando de completar una ruta circular. Miramos atrás y vemos ahora muy bien el bonito Torcal del Rincón de Nieto y el sendero que hemos hecho de ida y vuelta por su mitad.

Avanzamos por un sendero muy cómodo dejando a nuestra derecha los enormes murallones que forma la sierra de Líbar. Esos picos que vemos se acercan a los 1100 metros.

Cruzamos una cancela que coincide con el pozo de la Vera. A partir de aquí torceremos hacia la izquierda buscando…

…la casa de las Merinas, lugar habitado donde se produce un magnífico queso que se vende en Villaluenga, que vemos en la imagen una vez dejado atrás el lugar, para dirigirnos hacia el pinar.

Debemos ir atentos hasta localizar este paso. Lo cruzaremos viniendo desde dentro, donde está el compañero senderista y una vez superado torceremos a la izquierda para seguir ya siempre paralelos a la alambrada…

…hasta encontrarnos con la fuente de los Huertos, con un solo caño al que no suele faltar el agua. Según nos comenta su catalogador, José Luis Valencia, «antiguamente las gentes del lugar llevaban a los niños a esta fuente para bañarlos en la alberca y que bebieran sus aguas ya que se decía que "abría las ganas de comer". Se dice que son aguas ferruginosas.»

Mapa de la ruta sobre cartografía del IGN.


© del texto y las imágenes Pedro Sánchez.
© de la publicación Grupo de Senderismo el Tercer Tiempo.