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miércoles, 12 de enero de 2022

Venta el Potaje - Castillo de Cote (Montellano)

Interesante ruta circular para realizarla en unas 3:30 horas que nos permite llegar al castillo de Cote, conocer parte de la cercana sierra de Montellano o de San Pablo e incluso analizar el gran bocado que supone la cantera de áridos en su ladera NE, a la vez que nos damos un buen paseo de más de 9 km. Partiremos desde la venta El Potaje y enseguida tomaremos una pista que sube hasta la sierra, pasando por el mirador de La Cancha para acabar en la cumbre donde está instalada una torre vigía (546 m). Desde allí tomamos un estrecho sendero con las primeras vistas del monte Agudo y del castillo en su cumbre, que en fuerte bajada nos sitúa en el acceso.

La subida al castillo la iniciaremos cruzando una portada construida a los pies del cerro donde podremos informarnos con la cartelería didáctica existente. El descenso lo realizaremos por el mismo sendero hasta la portada.

Desde aquí tomaremos una de las pistas practicadas para acceder a la cantera de áridos contigua hasta el Centro de Transferencia de Residuos. A pocos pasos encontraremos más carteles informativos, cruzaremos la carretera de Coripe y tomaremos el cordel de El Coronil-Coripe en dirección suroeste. Al pasar junto al pozo de la Granaina ya solo nos quedaran dos kilómetros de recorrido paralelo a la carretera hasta alcanzar de nuevo la venta El Potaje.

Datos: Distancia: 9,4 km / Desnivel: ±406 m / Fecha de realización: octubre de 2018.

La ruta en Wikiloc: Enlace.

 

La venta El Potaje es un buen sitio para iniciar nuestra ruta, dejar allí los coches y al regreso almorzar o cenar.

En principio tomamos la carretera A-8127 que lleva a Coripe pero enseguida nos desviamos, como indica la flecha por un carril que sube hacia la sierra de Montellano.

Vamos adquiriendo altura y encontramos un primer hito llamado el mirador de La Cancha. Sus vistas son magníficas hacia las sierras de Cádiz, sus Pueblos Blancos y el Bajo Guadalquivir. Dispone de un completo cartel informativo que nos señala esas sierras y localidades.

Pronto alcanzamos la cumbre de uno de los cerros que forman la sierra de San Pablo, allí encontramos una alta torre vigía. Usando la referencia del track localizamos un estrecho sendero que nos lleva por una inclinada y poco agradable senda (sobre todo después de lluvias)…

…a unas primeras vistas del monte Agudo, en cuya cumbre se asienta el castillo de Cote. Siguiendo el track y a veces con alguna duda, localizamos un sendero más amplio ya a las puertas del acceso al castillo.

Nos recibe esta portada. La ladera la acometeremos por un pequeño y agradable sendero que resulta visible durante prácticamente todo el ascenso y que nos permitirá deleitarnos con una variada flora y un paisaje cada vez más amplio. Una completa cartelería nos irá informando.

Una vez en la cima podremos acceder a todas las dependencias de esta interesante y peculiar torre y subir hasta su terraza desde donde se divisa un impresionante horizonte y se mantiene contacto visual con puntos muy interesantes de la Sierra de Cádiz y sus atalayas.

Nada más entrar nos llamará la atención el conjunto de ábsides con diversas orientaciones hacia los cuatro puntos cardinales.

Ventana y bóveda del ábside oriental tras su reconstrucción.

Bóveda central de crucería

Mirando hacia el norte de izquierda a derecha pueden verse las poblaciones de El Coronil, Utrera, Los Molares, El Arahal, Marchena, Morón, Olvera, Caripe, Zahara, Prado del Rey, Puerto Serrano, Villamartín, Bornos... A los pies del castillo podemos ver unas defensas intermedias y los restos de una muralla perimetral que debió albergar entre sus muros un pequeño núcleo de población.

Vista aérea de la torre y su cierre perimetral.

La torre, que se asienta sobre una base octogonal, tiene una planta de cruz griega rematada por cuatro ábsides. Su cubierta está resuelta con esbeltos arcos apuntados que le dan una inconfundible y bella imagen gótica.

Cantera Santa Isabel. Podremos observar las numerosas terrazas que la forman, la superior ya cercana a la cima. Desde Montellano diversos colectivos exigen una mejora del impacto visual que produce.

Cartel informativo

Plano de la torre y del perímetro del castillo. Cartelería informativa situada en la entrada.

Cartel informativo.

Mapa del recorrido.

 

Ficha de una visita anterior. Enlace.

© de la publicación «Grupo de senderismo El Tercer Tiempo»

viernes, 6 de diciembre de 2019

Ruta de los Cortijos: El Álamos, Peñón de los Toros, Caete


La hemos he bautizado como Ruta de los Cortijos porque en el camino pasamos por tres de ellos, dos habitados. Comenzaremos la ruta en el cortijo de El Álamo, uno de los habitados; conviene pedir el correspondiente permiso ya que debemos cruzar por sus patios exteriores y acceder por una cancela; seguimos la cañada del arroyo del Álamo con moderada subida hasta alcanzar el cortijo del Peñón de los Toros, rancho abandonado, pero situado en un paraje idílico. Antes habremos hecho una parada en el pilar del arroyo del Álamo y en la fuente del Peñón de los Toros. Una vez alcanzado el cortijo, subimos un poco más, hasta la cota 700 m para disfrutar de una hermosa panorámica de la sierra de Líjar, Algodonales, Olvera, sierra del Tablón (con el pico del Terril, es más alto de la provincia de Sevilla), peñón de Zaframagón, sierra de El Gastor (Algarín y las Grajas) y el Castillo de Zahara.
Desde aquí, regresamos, usando la pista forestal Zahara-Benamahoma, hasta llegar al arroyo Parralejo, el cual seguimos por su margen derecha en un tramo que podemos calificar de «mágico y encantador». Acabamos cruzándolo y a partir de este momento ascendimos por la ladera de cerro Prieto, alejándonos del arroyo, saliendo del valle y acercándonos al tercer cortijo, el de Caete. Allí, charlamos un rato con una amable familia, encabezada por la señora Rosario y su hijo Paco, que nos permitieron visitar el entorno, asomándonos a un elevado, desde donde disfrutamos de unas vistas muy agradables de Zahara de la Sierra, Sierra de Líjar (Algodonales), sierra del Pinar, sierras de El Gastor, el pantano de Zahara y disfrutamos de unos preciosos cabritillos. Usando su pista privada bajamos a la carretera y desde allí fuimos, andando por el asfalto unos centenares de metros, hasta los coches. Veamos la ruta con más detenimiento.

La ruta en Wikiloc. «Enlace»

Acceso al cortijo del Álamos, a la ruta y a la cañada del Arroyo del Álamo, antiguo camino de la Aldea de Benamahoma a Algodonales. La cancela de entrada se encuentra al fondo hacia la derecha. Como vemos, implica el paso por los patios del cortijo donde puede haber perros.

Iniciado el sendero, es importante estar atentos al track si no se conoce el camino. Pronto encontraremos este largo pilar, nombrado por el dueño del cortijo como del Arroyo del Álamo, aunque figura catalogado en Conoce tus Fuentes como Abrevadero de las Majadillas. En el momento de nuestra visita era usado como pesebre para heno, al disponer el arroyo de agua para beber el ganado, pero sigue en uso cuando el torrente se seca.

A medida que nos elevamos se amplía el paisaje. Al fondo la sierra de Líjar y la localidad de Algodonales, protagonista paisajista, junto con Zahara de esta ruta.

Una única vez cruzaremos el arroyo, que se origina cauce arriba por la unión de varias escorrentías y la aportación de rezumes y manantiales. En épocas de lluvia puede presentarse bravo.

Siempre nos llama la atención que en estos lugares tan escarpados aparezcan zonas allanadas que no son otra cosa que pequeñas eras donde aventar las reducidas cosechas.

Mostramos esta foto para indicar la estrechez del sendero, que en muchas zonas se pierde y debemos seguir por el trazado hecho por las cabras. Arriba, la primera vista del Peñón de los Toros.

Ya estamos en esta emblemática fuente o pilar del Peñón de los Toros, descansadero de la cañada y lugar de abastecimiento para los que circulaban por el señalado camino hacia Benamahoma, Algodonales e incluso Zahara.

Por encima del pilar nos sorprenden dos hermosos ejemplares, uno de quejigo, el otro de encina, con sus raíces aéreas descubiertas por las escorrentías.

No captamos imagen del puerto del Pilar (así lo llaman en la zona como referencia a la cercana fuente), así que recurrimos a Google Earth, además nos ayuda a situarnos en la zona. Llegamos procedentes del pilar por la izquierda de la imagen, seguiremos hasta el siguiente cortijo por el carril inferior (pista Zahara-Benamahoma), y visitado el caserío volveremos aquí, para camina ahora, hacia la derecha.

Tras andar por la pista un tramo corto, la abandonaremos buscando esta cancela que da paso al llano previo al cortijo…,

…donde localizaremos viejos ejemplares de quejigos.

Tuvo que ser un lugar lleno de vida. Actualmente el deterioro se ha adueñado de la construcción y cada invierno caerán algunos tramos de muros y volarán las tejas hasta ser un montón de escombros ruinosos. Por encima asoma sierra Margarita…

…y desde sus cercanías se ven muy bien los farallones del Peñón de los Toros. Podríamos danos aquí la vuelta buscando nuevamente el puerto del Pilar…,

…pero decidimos elevarnos hasta la cota de los 700 m para ampliar el paisaje, grandioso como refleja la imagen. En el horizonte lejano se recorta el Mogote de Algodonales, la sierra del Tablón de Sevilla, el Peñón de Zaframagón, el castillo de Zahara y la sierra de El Gastor. (Fot. Francisco Torreira).

Acercamos el promontorio en el que se asienta la torre del homenaje del castillo de Zahara. La loma que se ve delante pertenece a un cordal de cerros que separan al Bocaleones y al Parralejo conocido por aquí como la Cordillera y en los mapas como la Sierra.

Iniciamos el descenso camino de la cortijada que ahora bordearemos por la derecha de la imagen. Ese valle que se intuye es el del Parralejo, que ha nacido unos kilómetros más arriba.

En el regreso hasta el puerto del Pilar podemos deambular un poco por la zona reconociendo algunas construcciones. No incluimos imágenes del largo tramo por la pista forestal por ser todo monotonía. Siguiendo un fuerte descenso llegaremos…

…a esta gran cancela; tras cruzar el paso canadiense, a nuestra izquierda, encontraremos una vereda apenas visible en su inicio. Siempre dejando el arroyo Parralejo a la izquierda seguiremos un estrecho sendero por lugares seductores que no mostramos para que sean descubiertos por los senderistas que se decidan a secundar nuestra propuesta.

Llegaremos a una zona más aclarada tras cruzar por primera vez el arroyo. Aquí debemos estar atentos porque nos encontramos con dos opciones:
-Seguir paralelos al arroyo, cruzándolo en algunas ocasiones, hasta encontrar la carretera y una vez en ella seguirla camino del cortijo del Álamo.
-Buscar una trocha que sale a nuestra izquierda y que rápidamente se eleva separándose del cauce. Esta opción fue la nuestra…

…y siguiéndola, entre monte bajo y algunas encinas, podemos contemplar en lo alto, y mirando atrás, la aparición de cerros como La Cornicabra, el Pilar, Margarita, el Peñón de los Toros… y el fondo del valle del Parralejo, como vemos bastante profundo para ser un arroyuelo de poca monta.

A nuestra derecha, tras la Cordillera, otra vez Zahara y la sierra de El Gastor (Algarín y las Grajas).

La llegada al cortijo Caete es por la izquierda de esta imagen, por la ladera de ese alto llamado cerro prieto. Saldrán los perros avisadores y alguno de mayor porte. Escondamos los palos para no provocarlos y esperemos que salgan los dueños que los calmen. Con el correspondiente permiso podemos subir al altozano desde el que hemos tomado la imagen y contemplar una amplísima panorámica:

Una vez más Líjar donde destaca la mancha verde del pinar situado el La Cañá, sembrado en su momento para domar al torrente que baja de la planicie del Mogote en cuya zona de deyección se fundó Algodonales.

Usando mucho zoom aislamos a la iglesia parroquial de Santa Ana, que destaca por sus tonos ocres entre el blanco caserío.

Y una antigua choza, aún en buen estado. Tras el rato de charla con la señora Rosario y Paco (siempre que no esté por los alrededores con sus cabras y mil actividades más), tomaremos en descenso una amplia pista que en 2 km no dejará en la carretera.

En algún punto podremos contemplar fascinantes encuadres de Zahara con el incomparable fondo de la sierra de El Gastor.

Una vez más, el zoom nos permite encontrar detalles de la encantadora localidad serrana, bien guardada por su castillo. Tras él, Las Grajas con la meseta que culmina su cumbre.

Sólo nos queda bajar hasta la cabreriza, cruzar el arroyo del Cañaveral, y coger la carretera durante unos 600 m hasta el cortijo del Álamos.


©del texto y las imágenes Pedro Sánchez Gil.
©de la publicación «Grupo de Senderismo El Tercer Tiempo».

miércoles, 23 de octubre de 2019

Travesía Villamartín-Bornos


Siempre es una satisfacción poner en comunicación mediante un sendero dos pueblos cercanos como son Villamartín y Bornos usando caminos tradicionales cuando ha sido posible, el antiguo trazado del ferrocarril de la Sierra y carriles ganaderos. No obstante, y esto es importante, aclarar, que debido a su trazado por el vaso del embalse de Bornos, solo es posible en determinadas condiciones:
● El embalse debe estar por debajo de un 50-60% de su capacidad.
Tras lluvias persistentes, aun estando el embalse con bajo nivel, es posible que no se pueda transitar bien por el barro.
Hay un tramo de tarajal (waypoint 03-Entrada al tarajal-04-Puente de los Hierros) que tiende a cerrarse dificultando el paso. Solo una actuación de desbroce mejoraría el trayecto.
La ruta la realizamos el 2 de octubre de 2019 veintiséis componentes del grupo de senderismo El Tercer Tiempo sin ninguna dificultad, tras aclarar un poco el tramo inicial del tarajal.
La ruta en Wikiloc: Descarga del track y Waypoints.

Elegimos como punto de salida el parking del polideportivo municipal de Villamartín, por la facilidad que ofrece para el aparcamiento de los vehículos.

Aunque como salida oficial hemos considerado el monumento-rótulo «Villamartín» situado en el inicio de la avenida de Arcos, a la altura de la Casilla de la Luz, frente al Parque de las Encinas. Desde ahí tomamos la antigua carretera de Jerez que pronto se convierte en un estrecho sendero…

…por el que llegamos a un edificio abandonado conocido como la antigua Cruz Roja, por ser un puesto donde los soldados de Villamartín y Bornos hacían la mili, equipado con una ambulancia de atención inmediata. Siguiendo las flechas bajamos bajo el eucaliptal buscando una cancela que dejaremos cerrada. A partir de aquí el track de la ruta, por ahora, se hace imprescindible ya que no hay ninguna señalización.

Buscando un hueco entre los grandes tarajes entramos en el Paraje Natural del Embalse de Bornos. Es el tramo más complejo, donde llega el agua del embalse a alta capacidad.

Hace unos años existía un camino, cuando el tarajal no se había extendido por esta zona de reculaje de las aguas, que apenas se logra encontrar, por lo que fue necesario el paso lento de los senderistas pisoteando bien los altos yerbajos.

Vemos una vista aérea de 2018 y el trazado de este tramo (03-Entrada al tarajal-04-Puente de los Hierros) con un espeso bosque de tarajes, buscando el paso por debajo del puente Nuevo de Villamartín de 1974-75, para acceder a la antigua carretera y cruzar el Guadalete. Son 525 m realmente complejos, no tanto por los arbustos, sino por el alto herbazal. Siempre está la alternativa, desde la Cruz Roja, de avanzar siguiendo la A-384. Nosotros la descartamos por tener que cruzarla.

Cruzaremos el río por el puente de los Hierros. Sustituyó a otro antiguo de mampostería que acabó destruido por la gran riada de 1917. Desde esa época, hasta su puesta en funcionamiento en 1923, para cruzar el Guadalete fue necesario utilizar una barcaza. Para más información puedes consultar este enlace del blog «Villamartín.Cádiz». Avisar que su estado es lamentable y debemos tomar todas las precaucione por haber grandes agujeros y grietas.

Curiosamente, a medida que avanzamos, pasaremos del término municipal de Villamartín al de Arcos (solo unos metros) y finalmente al de Bornos, aunque catastralmente parece ser que todo el polígono en el que se encuentra pertenece a este último pueblo. A su deterioro por abandono se han unido los actos vandálicos y poco a poco le están cortando las tirantas para ser vendidas como chatarra. La colocación de unos bolardos en la entrada podría mitigar su desmontaje, ya que los desaprensivos meten las furgonetas hasta su interior, buscando la protección del arbolado para cortar el hierro.

En una zona, a la salida del puente, donde aún se percibe un antiguo cruce tomamos por una angarilla la antigua carretera de Jerez, que en los primeros metros se percibe asfaltada. Entre el alto tarajal vemos Villamartín.

Nuevamente debemos cruzar otra zona del tarajal. Al seguir la antigua carretera es un poco más cómodo, aunque pronto aparece cubierta una capa terrosa aportada por el Guadalete en su proceso de colmatación del vaso del embalse.

Para trazar el sendero hicimos varias visitas a la zona. En el atardecer de un par de días antes de la ruta pudimos fotografiar este esqueleto de eucalipto en mitad de los tarajes usados por las grajillas como posadero. Es un buen punto de referencia que se ve desde lejos.

Finalmente logramos salir de la frondosidad buscando caminos usados por los ganaderos y sus animales. Nos llama la atención este puente, que realmente es un paso elevado del primitivo trazado del ferrocarril Jerez-Almargen (hacia 1928-1930). Por la trinchera (aún perceptible) debería pasar el tren y por arriba la carretera.

A nuestra derecha se suceden grandes eucaliptos y tras ellos los cultivos cercano al pueblo de colonización Coto de Bornos. Cada cierto tiempo vemos tramos abandonados de acequias que no nos queda muy claro su origen. Podrían pertenecer a un antiguo proyecto que no llegó a completarse para poner en riego la zona que después ocupó el embalse.

Un arroyo, alimentado por el drenaje de las terrazas de regadío nos cortará el paso. Bastará que nos elevemos un poco para cruzarlo con más facilidad, salvo en época de lluvias que se complicará su cruce. Pero entonces ya hemos comentado que no es aconsejable hacer esta ruta.

Al habernos elevado sobre el valle aparece la gran planicie que forma la zona de reculaje y el paraje natural: tarajes aislados, altos herbajes secos en la zona inundable, de color verde el trazado del río, zonas de cultivos y al fondo la sierra de Grazalema, donde destaca el pico más alto de la provincia, el Torreón.

Una zona verde nos llama la atención, nos desviamos ligeramente y encontramos el manantial del Tarajal, catalogado por P. Sánchez Gil en 2017. «Enlace a suficha».

A las aguas del manantial y el humedal que forma, acuden caballos y vacas a saciar su sed, formando esta bonita imagen en la que ya aparecen las aguas del embalse. Esa extensa zona verde es un incipiente tarajal y otras plantas que intentar formar boscaje. Si con la llegada de las lluvias otoñales el embalse sube, las plantas quedarán bajo sus aguas y desaparecerán, para hacer un nuevo intento con la llegada del estiaje.

Con mucho zoom acercamos la sierra de la Silla, bien visible en su estructura desde esta zona: Silla, lomo, Adrión, varios cerros contiguos y en el último el castillo de Cardela o Fátima.

Imponente sobresale el Torreón por encima de los rastrojos dorados por el atardecer.

Nuevo arroyo, este con más caudal, que provoca una zona de verdor antes de llegar al embalse.

Si fuera necesario podemos usar esta antigua alcantarilla del citado ferrocarril para cruzar el regato y después volver al camino.

Las orillas del embalse, en su progresivo descenso van dejando trazados unos llamativos arcos de círculo que se extienden por toda la cuenca reseca.

Hasta el cuarteado lecho de la zona pantanosa bajan las vacas buscando el alimento, escoltadas cada una de ellas por su correspondiente grupo de garcillas bueyeras.

En nuestro avance nos acercamos por fin a las aguas del embalse, siempre con el fondo de la sierra, donde el Torreón va tapando al San Cristóbal (pico a su izquierda).

Justo en el límite de las aguas un grupo de flamencos doblan su cuello introduciendo su extraño pico en el barrizal en zona cercana a sus patas donde proceden al filtrado del lodo para extraer de él crustáceos, moluscos, algas, raicillas…

Al acercar la imagen, junto a los flamencos aparecen también varias garzas, patos y pequeñas aves limícolas.

Vemos la actitud estática de esta garza real a la espera de que alguna carpa, reptil o anfibio pase por las cercanías de su certero pico.

En zona inundable y libre en estos momentos aparecen los restos de lo que podría ser un antiguo horno romano.

En esta otra imagen de su interior vemos la bóveda de la cámara de cocción.

Aunque nos mantenemos dentro de la zona de la Confederación, encontramos algunas alambradas con pasos para separar unas concesiones ganaderas de otras.

Avanzamos por una península poblada de eucaliptos y conocida como Las Pitas cuando aparece Bornos a los pies de su sierra. Entre nosotros y el pueblo uno de los brazos del embalase, el que se corresponde con el antiguo valle del arroyo de Almarda.

Al elevarnos un poco sobre la imagen anterior aparecen las aguas del embalase, a la que se acerca gran cantidad de ganado vacuno que pacen en semilibertad por la zona. Arriba Bornos.

Avanzando por zona cercana al cortijo de Benalid aparece esta larga acequia con aspecto de acueducto; como comentamos antes restos de esos proyectos de regadío de estos llanos.

Tras superar la acequia anterior torcemos a nuestra izquierda buscando este solitario puente, construido hacia 1928-1930 para que el tren pudiera cruzar el arroyo de Almarda, hecho que nunca llegó a ocurrir por el abandono del proyecto a principios de la década de 1930. Ahora, con el embalse a un 25% de su capacidad, queda totalmente libre de las aguas, pero lo normal es que esté semisumergido o incluso totalmente inmerso en el gran lago.

En determinados momentos nos vendrá bien para cruzar las aguas del Almarda o el remanso del embalse. En esta ocasión (octubre de 2019) no era necesario, pero preferimos usarlo y pensar en ese tren de vía estrecha que tenía previsto cruzarlo antes de 1935. En esta zona todo estuvo preparado, solo faltaron los raíles, las locomotoras y los vagones.

Le pedimos a unos compañeros que posaran en una de sus robustas pilastras y poder comparar el proceso de colmatación ocurrido en estos últimos 90 años y sobre todo en los últimos 58 años de vida del embalse.

Por suerte, y gracias al farmacéutico y fotógrafo Ramón de la Rosa y al coleccionista Jesús Mozo, podemos contemplar esta magnífica instantánea de alrededor de 1929-1930 de este puente o paso inferior recién construido. Hemos medido los bloques de sillería de los pilares y comparado las imágenes separadas por unos 90 años y llegamos a la conclusión de que en la parte central se ha producido una colmatación de 3,80 m. (Del libro Villamartín. Imágenes de un Siglo III).

Del mismo autor hay un segundo negativo del que hemos podido obtener esta otra perspectiva del puente usado por un arriero y su burro. (Del libro Villamartín. Imágenes de un Siglo III).

A partir del puente anterior seguimos el trazado de la vía y a poca distancia encontramos esta otra pasadera próxima a ser fagocitada por los sedimentos del vaso del embalse. En su momento debió tener entre 2 y 3 m de altura.

Avanzamos ahora por senderos de los ganaderos ya relativamente cerca de Bornos. Nueva mirada al agradable paisaje que nos ofrecen los caballos galopando por el gran llano, las aguas azuladas del embalse o pantano como es denominado en la zona y la imponente sierra de Grazalema, ahora totalmente dominada por el Torreón (1654 m), ya a punto de ocultar al San Cristóbal.

Nos desviamos sólo unos metros para hacer una breve visita al molino harinero de Huerta Larga, catalogado en 2017 por J.A. González Castilla y P. Sánchez Gil. «Enlace a Conocetus Fuentes».

A poca distancia y en el mismo borde de las aguas vemos otro de los grandes molinos de la llamada Rivera del Nacimiento, donde llegaron a alinearse hasta 10 ingenios hidráulicos. El que vemos en la imagen es el de Zara, catalogado por los mismos autores. «Enlace».

Reanudamos el camino y localizamos estas ruinas pertenecientes a la antigua estación de Bornos.

Hemos recurrido al Blog «Bornichos por el mundo» para localizar una foto de la estación en pie, que mantiene la estructura similar, pero no igual a la de Villamartín. La imagen podría pertenecer al reportaje que encarga el Ayuntamiento de Jerez en 1954 para comprobar el estado del abandonado proyecto.

Una vez superada la estación tenemos varias opciones: seguir hasta el embarcadero, entrar hacia el pueblo por cualquiera de sus calles que dan a este lado del embalse o como hicimos nosotros acceder por la prolongación de la calle Granada e inmediatamente torcer a nuestra derecha para incorporarnos al polígono industrias Cantarranas donde nos esperaban algunos coches.

Como vemos una interesante travesía de 14 km sin apenas desnivel (entre los 98 y los 120 m) que podría ser asumida como recorrido local (RL) tanto por el Ayuntamiento de Villamartín como por el de Bornos, con el consiguiente permiso de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Es evidente que cada senderista podrá elegir como punto de salida Villamartín o Bornos de manera indistinta. Dada nuestra climatología, con largo periodo de estiaje del embalse, podría hacerse desde el final de la primavera hasta la llegada de las lluvias otoñales.
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© del texto, P. Sánchez Gil (Senderismo Tercer Tiempo).
© de las imágenes, P. Sánchez Gil, E. Pangusión Cigales, Juan Cabral y lo señalado en la publicación.
© de la publicación, «Grupo de Senderismo ElTercer Tiempo».