Alange es una localidad extremeña cercana a Mérida muy conocida por su balneario declarado Patrimonio de la Humanidad, en el que termas romanas de más de dos mil años de antigüedad conviven en armonía con galerías de duchas y bañeras de mármol del siglo XIX y con las más modernas técnicas hidrotermales. Muchos de los que vamos allí, atraídos por sus aguas medicinales, acabamos paseando por su entorno y si buscamos un sendero cómodo, cercano al pueblo, cuidado y con agradables paisajes hacia el embalse tendremos que recurrir al «Paseo del Bañista». Comienza en la playa de Alange y termina en la presa del río Matachel, siempre con vistas al embalse ya que transcurre prácticamente por su orilla, pero también hacia el castillo de la Culebra. De regreso nos desviamos para visitar ese singular lugar como es el peñón de la Pata del Buey. Esta ruta que presentamos de ida y vuelta es la alternativa más sencilla, sin apenas desnivel, familiar y para cualquier persona que pueda pasear durante 6 km. El senderista que busque tramos más cañeros puede hacer la ida (o el regreso) por el castillo de la Culebra. Veamos los principales hitos de este sendero, perfectamente documentados con numerosos paneles informativos.
Datos. Distancia: 6 km / Desnivel: 33 m / Altitudes: 288 – 314 m / Julio de 2026.
Un gran rótulo nos sitúa en la «Playa de Alange», lugar apropiado como parking o simplemente como inicio y fin de nuestra ruta.
Vemos el lugar en imagen tomada desde un mirador cercano, donde ya aparece el embalse, en el momento de la vista al 51 % de su capacidad.
Desde ese mirador tomamos esta otra imagen del Paseo del Bañista, que será en todo momento nuestro sendero. Este primer tramo va de la playa al cancho de la Picota, peñón semisumergido en las aguas del embalse.
Primer panel informativo «El pueblo bajo las aguas». La construcción del embalse supuso una considerable transformación del núcleo urbano de Alange, siendo necesario expropiar numerosas viviendas, corralones y las eras del pueblo. Los edificios se eliminaron, pero cuando bajo mucho el nivel del embalse aparece el trazado de las calles que vemos en el mapa.
El paseo que va entre el muro al que podrían llegar las aguas y la carretera desaparece en su trazado, gira a la izquierda y se transforma en un paseo de losetas con bancos, papeleras e iluminado.
Panel que nos informa sobre «La pata del Buey, una cueva con historia». Este singular lugar, formado por un peñón, un recogido abrigo y un mirador lo visitaremos al regreso.
Panel «Un paraíso para las aves». En el momento de nuestra visita (julio de 2026) pudimos comprobar las numerosas aves nadando o revoloteando sobre las aguas del embalse…
Otra gaviota, la reidora (Chroicocephalus ridibundus) que ponía la banda sonora con su estridente griterío.
Muchas cigüeñas en la orilla del agua, sobre los postes eléctrico o, como en la imagen, sobre la espadaña de la ermita de San Bartolomé.
Nuevo panel «Orquídeas en el entorno de Alange» con amplia información sobre las especies que florecen en la zona.
Panel «Hisn Al-Hans castillo de la Culebra». Ya hemos destacado la calidad de los paneles, tanto por sus imágenes como por la información ofrecida.
Panel «Arte rupestre en el cerro del Castillo». Impresiona los numerosos abrigos con arte rupestre que proliferan en este lugar.
Panel informativo «El granero de la Solana», silo de la edad del Bronce patrimonio arqueológico de Alange.
Ya al final del paseo encontramos una amplia información en el panel «La presa y el embalse», que nos comunica que fue construido entre 1983 y 1987, alcanzando una capacidad de 825 hm3, regando más de 5100 ha.
Desde la presa sale un sendero que se eleva hasta el castillo, por lo que podríamos regresar hasta el pueblo por ahí visitando los restos de la fortaleza.
Nosotros preferimos volver por el paseo del Bañista, aunque en un punto determinado tomamos un desvío que nos llevó a una zona ajardinada donde sobresale el «Peñón de la Pata de Buey».
Si avanzamos hacia la derecha localizaremos el poco profundo abrigo con sus rituales tradicionales, la huella de la Pata del Buey y la endeble roca que sujeta a todo un complejo conjunto de peñas.
Una escalera y un senderillo nos lleva bajo los pinos hasta un bonito mirador hacia las aguas del embalse.
Podemos avanzar para después retroceder con vistas al cerro del castillo, subir las escaleras e incorporarnos al acerado de una calle hasta conectar nuevamente con el paseo del Bañista.
Ya cerca de la playa volvemos la vista atrás para obtener la mejor imagen del peñasco de la Picota, a veces península, a veces isla, según la altura de las aguas del embalse.
En su parte más cercana a las aguas se posan numerosas gaviotas y otras aves, y en lo alto suelen hacerlo las cigüeñas.
Ponemos fin a la ruta en el merendero de la playa. Unas amplias esteras nos conducen hasta las aguas donde podemos tomar un baño. El lugar dispones de restaurante y caseta de vigilancia.
© de texto y las imágenes, Pedro Sánchez Gil.
© de la publicación Senderismo El Tercer Tiempo































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